La Organización de los Estados Americanos es el organismo regional más antiguo del mundo, cuyo origen se remonta a la Primera Conferencia Internacional Americana, celebrada en Washington, D.C., de octubre de 1889 a abril de 1890. En esta reunión, se acordó crear la Unión Internacional de Repúblicas Americanas y se empezó a tejer una red de disposiciones e instituciones que llegaría a conocerse como “sistema interamericano”, el más antiguo sistema institucional internacional.
La OEA fue creada en 1948 cuando se subscribió, en Bogotá, Colombia, la Carta de la OEA que entró en vigencia en diciembre de 1951. Posteriormente, la Carta fue enmendada por el Protocolo de Buenos Aires, suscrito en 1967, que entró en vigencia en febrero de 1970; por el Protocolo de Cartagena de Indias, suscrito en 1985, que entró en vigencia en noviembre de 1988; por el Protocolo de Managua, suscrito en 1993, que entró en vigencia en enero de 1996, y por el Protocolo de Washington, suscrito en 1992, que entró en vigor en septiembre de 1997.
La Organización fue fundada con el objetivo de lograr en sus Estados Miembros, como lo estipula el Artículo 1 de la Carta, "un orden de paz y de justicia, fomentar su solidaridad, robustecer su colaboración y defender su soberanía, su integridad territorial y su independencia".
Hoy en día, la OEA reúne a los 35 Estados independientes de las Américas y constituye el principal foro gubernamental político, jurídico y social del Hemisferio. Además, ha otorgado el estatus de Observador Permanente a 70 Estados, así como a la Unión Europea (UE).
Para lograr sus más importantes propósitos, la OEA se basa en sus principales pilares que son la democracia, los derechos humanos, la seguridad y el desarrollo.
Nació en Buenos Aires, Argentina el 24 de septiembre de 1941 y falleció en la misma ciudad el 21 de noviembre de 2011. Fue un intelectual dedicado al desarrollo de las artes y la cultura en Argentina. Docente de derecho, filosofía y teoría del arte, fue profesor titular en la Universidad de Buenos Aires (1974-1976), la Universidad de Belgrano (1970-1984), la Universidad del Salvador (1979-1980), la Universidad de Morón (1975-1980) y la Universidad Nacional de Tres de Febrero (2000-2011). En los años 1990 se desempeñó como asesor de la Inspección General de Justicia y en 2004 y 2005 como coordinador general del Palais de Glace (Palacio Nacional de las Artes)
A partir de 1990 promovió y gestionó proyectos de creación de carreras que se encontraban en la intersección del arte, la ciencia y la tecnología a nivel terciario y en 1999 lideró la creación de la Licenciatura en Artes Electrónicas de la Universidad Nacional de Tres de Febrero UNTREF, que dirigió desde su apertura en 2000 y fue pionera en la Argentina en la imbricación entre arte y tecnología y la formación e investigación académica en el área multimedia. En esa misma Universidad ocupó hasta su fallecimiento a los 70 años el cargo de director del Departamento de Arte y Cultura y el de director académico de la Cátedra Unesco de Turismo Cultural UNTREF/AAMNBA (Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes). Vinculado a la creación de ésta en 2006, organizó allí proyectos académicos internacionales como El Barroco americano (2006), Patrimonio precolombino y culturas andinas (2007), Ecoturismo (2007), Los jardines históricos (2008), La ruta del esclavo en el Río de la Plata (2009) y el Posgrado internacional en Patrimonio y Turismo sostenible (2009-2011).
Impulsó gran cantidad de propuestas, tales como publicaciones, documentales, muestras, jornadas, festivales, conciertos y la creación de orquestas que involucraron a innumerables artistas, técnicos y académicos, promoviendo la autosuperación y el reconocimiento nacional e internacional de los mismos. Por ello la UNTREF y Continente instituyeron en 2012 el Premio Norberto Griffa a la Creación Audiovisual Latinoamericana.
El Licenciado Eduardo Isaac Bregman (7 de septiembre de 1943 – 2 de junio de 2004), fue profesor de Metodología del Estudio, del Curso de Ingreso de la Universidad Nacional de Tres de Febrero. Luego de su fallecimiento, su familia decidió donar su biblioteca personal, para que formara parte del fondo documental de la Biblioteca Central de la UNTREF. Dicha donación está conformada por más de 5000 volúmenes que tratan temáticas de interés general, como filosofía, sociología, religión, literatura clásica y universal, lingüística, política e historia.
Según César Lorenzano (Médico, PhD en Filosofía), quien trabajara con él en docencia e investigación en la Universidad de Buenos Aires (UBA), era una persona entrañable: “cálida, generosa con su tiempo, sus enormes conocimientos (…) una especie de erudito de otros tiempos, con un conocimiento inabarcable”.
También existe, entre los documentos de su archivo personal, folletería sobre Amnistía Internacional, organización de la que fue colaborardor durante la pasada dictadura cívico militar (1976 – 1983).
Louis Spohr (Brunswick; 5 de abril de 1784 - 31 de octubre de 1859) fue un compositor, violinista y director de orquesta alemán. Aunque alemán y bautizado Ludwig, Spohr siempre firmó sus obras con la forma francesa de su nombre, Louis, por lo que es generalmente conocido como Louis Spohr. La obra de Spohr se encuentra a medio camino entre la claridad y el formalismo del clasicismo, profundamente inspirada por Mozart, y la experimentación asociada al romanticismo del segundo cuarto del siglo xix.
Spohr fue uno de los compositores más famosos de su tiempo. Sus contemporáneos lo consideraban un igual a Haydn, Mozart, y Beethoven, fama que también sostuvo durante las décadas inmediatamente posteriores a su muerte. Sin embargo, la popularidad de su música decayó rápidamente hacia finales del siglo xix, sobre todo debido a las acusaciones de manierismo y continuas repeticiones estilísticas, de tal forma que su fama póstuma es aún hoy en día mucho más modesta, similar a la de Cherubini o Hummel (ambos, extremadamente famosos en su tiempo, pero, hoy día, menos valorados). Para principios del siglo xx, su obra había dejado de ser representada.
La publicación del catálogo temático Göthel a partir de los años 1980 marcó un renacer en el interés musical de la obra y de la importancia histórica de Spohr. Esto propició la grabación y representación de sus óperas y obras sinfónicas, lo cual ha permitido una valoración más informada de su obra y de su influencia en sus contemporáneos. En sus mejores momentos, la obra de Spohr es de calidad igual a la de los grandes compositores de su época.
Johann Sebastian Bach fue el miembro más importante de una de las familias de músicos más destacadas de la historia, con más de 35 compositores famosos: la familia Bach. Tuvo una gran fama como organista y clavecinista en toda Europa por su gran técnica y capacidad de improvisar música al teclado. Además del órgano y del clavecín, tocaba el violín y la viola da gamba.
Fermín Févre fue creador y coordinador de la carrera de Gestión del Arte y la Cultura (la primera en una universidad pública en formar profesionales en gestión cultural en las artes visuales, teatro y danza, artesanía y folklore, las industrias culturales, la curaduría en artes visuales, las artes multimedia y artes digitales). La Biblioteca y Centro de Documentación – Sede Central (Caseros) recibió tras su fallecimiento, la colección de cassettes con grabaciones de las clases que brindó a sus alumnos (acompañadas de las diapositivas), los recortes de sus artículos publicados, folletos y catálogos de exposiciones de arte de las que participó durante su labor como crítico de arte.
Compositor austríaco. Desde la infancia estudió piano, violín, órgano, canto y armonía. De 1808 a 1813, estudió composición con Salieri, mientras fue miembro del coro dela capilla de la corte. Para 1814, ya había compuesto obras, y continuó haciéndolo prolíficamente. Consiguió establecer el Lieder alemán como una nueva forma artística del Siglo XIX.
Se mantuvo fiel toda su vida al clasicismo romántico y conservador, influenciado por Wolfgang Amadeus Mozart, Joseph Haydn y, particularmente por Ludwig van Beethoven y Robert Schumann. Fue posiblemente el mayor representante del círculo conservador en la Guerra de los Románticos (término empleado por algunos historiadores musicales para describir el cisma entre músicos prominentes de la segunda mitad del siglo XIX). Su música está arraigada en las estructuras y técnicas de composición de los maestros clásicos. Si bien muchos contemporáneos encontraron su música demasiado académica, su contribución y artesanía han sido admiradas por figuras posteriores.
Lita Spena nació el 4 de octubre de 1904 en Buenos Aires en el seno de una familia de músicos y falleció el 6 de febrero de 1989 en la misma ciudad. Su madre era música, y su padre fue el compositor Lorenzo Spena, quien había emigrado a la Argentina desde Nápoles (Italia) en 1901. Allí, su padre fundó en 1907 el Conservatorio Clementi y compuso al menos dos óperas.
Spena estudió música con sus padres de niña y luego asistió al Conservatorio Nacional Superior de Música Argentina, donde posteriormente impartió clases. Entre sus alumnos se encontraban Rubén Ferrero y Waldo de los Ríos. En 1929, fundó y comenzó a actuar con el Trío Argentino junto con Celia Torrá en violín y Blanca Cattoi en violonchelo.
Utilizó temas de obras folclóricas argentinas en sus composiciones. Compuso canciones basadas en textos de Germán Berdiales, Alfredo R. Bufano, Julia Crespo, André Gide, Horacio Guillén, Jorge Jantus, Carlos Mingo y Juan Vignale. Sus composiciones incluyeron obras para piano, como Preludios, Sonata, obras para teatro, como Pinocho (a partir de la historia de Carlo Collodi), vocales, como 30 canciones infantiles, Canciones de Jujuy, Canciones desde Tulumaya y Canciones de amor.
Silvia Eisenstein nació en Buenos Aires, Argentina, en el año 1917 y falleció en Caracas, Venezuela, en 1986. Brilló como pianista, compositora y directora orquestal y coral. Recibió educación musical en forma privada, con Ernesto Drangosch y Esperanza Lothringer como sus profesores iniciales y desde 1921 con Jorge de Lalewicz, en piano. Se inició a muy temprana edad tanto en la interpretación pianística y como en la composición.
Estudió en el Conservatorio Nacional de música y en 1937 ingresó al Instituto Nacional de Musicología, junto a la también compositora Isabel Aretz, conociendo así a Carlos Vega, de quien será discípula y esposa hasta 1950, cuando inició una gira de conciertos que la llevaron a Caracas, Venezuela, donde se radicó definitivamente.
En pos de documentar la música tradicional y folclórica, viajará por distintas provincias argentinas entre 1945 y 1955, y también por distintos rincones de Latinoamérica. Durante esos viajes de estudio, Eisenstein colaboró en la grabación de registros y en la transcripción in situ de melodías a notación musical. Algunas de esas melodías fueron utilizadas para realizar armonizaciones y orquestaciones, que fueron publicadas como discos para el sello Odeón, una en 1943 y otra en 1952.
Si bien son muchos los momentos destacados de su carrera, hay uno particularmente relevante: el estreno del ballet “Supay” (“Diablo” en quichua) en el Teatro Colón el 18 de noviembre de 1953 y con impulso del segundo plan quinquenal peronista. El contexto del gran coliseo era de transformación desde la llegada de Juan Domingo Perón al poder, ya que buscó democratizar y popularizar la llamada “alta cultura” (Dezilio, 2019) mediante la “promoción de artistas y repertorios nacionales y la capitalización de efemérides tendiente al ejercicio de una ritualidad patriótica”. En los medios escritos, si bien no hay devoluciones efusivas, pudieron leerse críticas mayoritariamente positivas. Sin embargo, con el tiempo, la presencia de Silvia Eisenstein fue quedando prácticamente olvidada por la historiografía “oficial” argentina e, incluso, “Supay” no tiene registro sonoro o gráfico (es decir, partitura al alcance de la sociedad), a pesar de haberse montado una vez más en 1954 en la Temporada Popular al Aire Libre del Teatro Colón en el Anfiteatro Eva Perón de Parque Centenario en Buenos Aires.
En la década de 1950, retomó el contacto con los etnomusicólogos Luis Felipe Ramón y Rivera e Isabel Aretz, quien dirigía el Instituto Interamericano de Etnomusicología y Folklore (INIDEF), donde comenzó a trabajar, a la par de su actividad como intérprete. Allí estudió la música tradicional venezolana, tanto indígena como folklórica. Posteriormente, continuó su gestión cultural mediante la organización de coros (Coro de Cámara de la Universidad Central de Venezuela y Madrigalistas de Aragua) y esto la impulsó a ampliar sus composiciones para estos conjuntos. Tanto sus obras vocales como las instrumentales recurren principalmente a materiales vernáculos, de Argentina o de Venezuela.
Durante 1956 y 1957 realizó estudios de dirección orquestal en el Conservatorio Nacional de París, gracias a una beca del gobierno francés. Además de los trabajos de campo, en el Instituto de Musicología trabajó con una serie de programas radiales emitidos entre 1946 y 1959 por LR4 Radio Splendid. Durante esas emisiones radiales, Eisenstein colaboró como pianista y como directora de las agrupaciones que (entre otras) ella misma formó: la Orquesta Argentina de Cuerdas y el Coro Vocal Argentino. Como compositora, parte de su producción se basó en materiales recopilados en trabajos de campo, realizados por ella u otros investigadores del actual INM. En Argentina recibió el Premio Nacional de Composición, bienio 1954-55. Junto a Carlos Vega compuso la música incidental para La Salamanca. Misterio colonial, obra teatral de Ricardo Rojas estrenada en 1943, y para la película Alma liberada (1951), de Edmundo del Solar.
Su constante actividad como compositora, directora y, sobre todo, pianista y docente confluyeron en identificar con su nombre al Concurso Nacional de Piano de Venezuela, luego de su fallecimiento.