Afroamericanos

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        Afroamericanos

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            AR ABIBUNTREF C.BP-ORT-1-1-000401 · Unidad documental simple · 1912 - 1996
            Parte de Fondo Néstor Ortíz Oderigo

            El PDF consta de varias fojas mecanografiadas con correcciones manuscritas, acerca del fenómeno del jazz en la década de 1940, la música sincopada, el calypso, el blues, el ragtime y el mambo. Es posible que se trate de un borrador preparado por Ortíz Oderigo para uno de los programas de radio en los que participó, ya que hace referencia a una serie de discos que se presentarán.

            Ortíz Oderigo, Néstor
            AR ABIBUNTREF C.BP-ORT-1-1-000714 · Unidad documental simple
            Parte de Fondo Néstor Ortíz Oderigo

            El PDF muestra un texto mecanografiado, con gran cantidad de notas manuscritas y correcciones, que hacen difícil la transcripción del mismo. Las primeras 7 fojas están numeradas y corresponden al título. Las siguientes, tienen otra numeración e indicaciones de que no son parte de este grupo documental. Se refieren a la danza de los negros.
            Se inicia con el señalamiento de la década de 1940 como un hito para el jazz. Puede verse en los primeros párrafos, que Ortíz Oderigo ha marcado algunos para una emisión de un programa de radio para LS1 (Radio Municipal).
            Luego se refiere al descubrimiento de los ritmos afrolatinoamericanos por los cultores del jazz "moderno". En la foja 4, menciona que la influencia de la música afrocubana sobre esta música, estriba en la absorción de los recursos que brinda el lenguaje del arte sonoro afroantillano: ..."desde los silencios que se insertan entre las frases del mambo hasta los poderosos conjuntos de bronces que lucen las agrupaciones que cultivan esta especie musical de los negros de Cuba.
            Pero este derrotero trajo asimismo una profunda renovación en el ámbito organográfico de la música sincopada. Fue así como, al lado de la batería usual del jazz, o en reemplazo de ella, en las orquestas que están enroladas en esta tendencia toman asiento uno o más tambores conga, timbales afrocubanos y bongós, cuando no otros instrumentos de la misma procedencia, tales como el güiro, las maracas, el "pico de arado" y otros.
            El empleo de estos ritmos y de estos instrumentos ha sido resistido por algunos críticos extranjeros que lo suponen fruto de las corrientes del jazz "moderno" o del deseo de lograr sólo el "color local", y no faltan quienes lo juzgan una regresión estética. Sin embargo, desde hace ya buenos años existe toda una tendencia en la música "culta" que busca nuevos timbres y sonoridades nuevas gracias al empleo de músicas e instrumentos étnicos, generados al calor de culturas extra europeas, sean africanas, indígenas u orientales. Por ejemplo, compositores tan intransigentemente "radicales", como el norteamericano Henry Cowell, han ido a Cuba para estudiar estos miembros organográficos y los han incorporado a la orquesta sinfónica. Y otro tanto ha hecho Prokofieff, quien en su cantata Alejandro Newsky incorporó el güiro afrocubano. Por otra parte, si la finalidad de una sección rítmica es producir ritmos y polirritmos, no vemos por qué motivos los hombres del jazz no pueden hacer uso de estos miembros órgano gráficos, tanto más cuanto que pertenecen a la misma tradición cultural de la que surgió el jazz, la tradición cultural del oeste de África. En este sentido, resulta ilustrativo tener presente que un clasicista de tan rancia estirpe como el pianista Jelly Roll Morton, quien caló hondo en esta veta mucho antes de que se vislumbrara el movimiento estético de que hablamos, no titubeó un solo instante en incorporar las castañuelas a su magnífico Jelly Roll Blues (...). CONCLUSION
            Curioso resulta constatar que sólo un par de críticos extranjeros han captado la enorme trascendencia que encierra el movimiento estético que nos ocupa, en su vinculación con el jazz de filiación "moderna".
            Y algunos comentaristas británicos y norteamericanos, evidentemente faltos de información de primera mano, han manifestado que la década de 1950 ha venido a demostrar que la corriente afrocubana del jazz es más bien una fase transitoria que una fuente de inspiración permanente.
            Sin embargo, la verdad es que todas las expresiones del "nuevo" jazz, las que despiertan un interés más duradero y positivo son las que se yerguen sobre la base del tipo de jazz de que hablamos. Por otra parte, al paso de los años comprobamos que el ritmo afrocubano, afro antillano y aun africano se ha enseñoreado definitivamente de las principales orquestas de jazz. Y hay algunas que, por lo menos, alternan los ritmos comunes del jazz con los de procedencia afrocubana. Por otra parte, no cabe duda de que una vez que el ritmo del Caribe se infiltró en el jazz, la música sincopada transformó completa y definitivamente la expresión de su rostro.
            Para finalizar cabe que nos preguntemos cuál es el aporte con que ha contribuido esta tendencia de la música sincopada. En primer lugar, digamos que ella brinda al jazz lo que realmente necesita en estos instantes: apego a formas clásicas, base tradicional y elementos largamente evolucionados, en los cuales fundar sus creaciones y sus "experimentos modernos". Porque esta corriente "criolla", a la que hasta ahora no se ha prestado la debida atención, es mucho más importante en el jazz en general de lo que a menudo se supone. No hay que olvidar que en Nueva Orleáns, donde el jazz lanzó su primer vagido, la población estaba integrada por españoles, franceses y africanos, y el elemento anglosajón se hallaba, en realidad, en minoría.
            Por otro lado, es incuestionable que la gran evolución del jazz puede aguardarse más bien en el campo del ritmo y en el territorio de la búsqueda de los típicos instrumentos del folklore africano y afroamericano que lo respalda, que en la órbita de la armonía, donde la música europea parece agotar todas las posibilidades. Y en la música afro antillana hay una generosa fuente rítmica y un fabuloso acopio organográfico."
            Fragmento del texto nº 2:
            "Una copiosa e importante bibliografía en varios idiomas referente al hombre de color en los Estados Unidos, en el Brasil, en las Indias Occidentales, en las Guayanas y aun en el Río de la Plata -ya en 1773, Concolorcorvo, en su Lazarillo de ciegos caminantes desde Buenos Aires hasta Lima, 1773, aludió, aunque con bastante de sagrado, a la coreografía de los negros bozales- atestigua que para el pueblo de Cam la danza constituye una necesidad vital y un medio de expresión tan natural como el habla.
            "Los africanos danzan por placer y por pesar, por amor y por odio; danzan para traer la prosperidad y para alejar la desgracia; danzan por motivos religiosos y para pasar el tiempo escribe Geoffrey Gorer1 --. Mucho más exótica que su piel y sus rasgos es esa característica pasión por sus danzas; el negro del África Occidental no es tanto el hombre primitivo como el hombre que expresa cada emoción con el movimiento rítmico del cuerpo (...). Los africanos bailaron hasta que por el coloniaje sus familias y sus clanes fueron destruidos, hasta que la ansiedad siempre creciente en ellos, provocada por los impuestos y el servicio militar, entenebreció sus vidas; hasta que los misioneros se lo prohibieron por considerarla una práctica idólatra y los administradores se lo quitaron porque perturbaba su sueño o impedía trabajar al pueblo; bailaron hasta que perdieron la necesaria energía para bailar. Todavía bailan en las aldehuelas donde no hay administradores ni misioneros, ni hombres blancos. Bailan con un entusiasmo, con una precisión y una ingenuidad que ninguna otra raza ha demostrado; el más pequeño grupo tiene su propio baile, distinto en vestimenta, movimiento..."
            Sigue.

            Ortíz Oderigo, Néstor
            AR ABIBUNTREF C.BP-ORT-2-1-000579 · Unidad documental simple
            Parte de Fondo Néstor Ortíz Oderigo

            Se trata del PDF preparado con el guion para una emisión de un programa radial emitido el 22 de septiembre de 1963 a las 10:10 hs. En el mismo, Néstor Ortíz Oderigo se refiere a la "Danz y Música Étnica", según la nota manuscrita que aparece en el encabezado del texto mecanografiado.

            Ortíz Oderigo, Néstor
            Siluetas de la cultura afroargentina
            AR ABIBUNTREF C.BP-ORT-1-1-000192-A · Unidad documental compuesta · 1912 - 1996
            Parte de Fondo Néstor Ortíz Oderigo

            El PDF muestra las imágenes de una agrupación documental que contiene una lista de nombres en un recorte de papel, el que al dorso presenta una nota a modo de recordatorio ("VER: LA FECHA DE SU MUERTE. Me parece que fue el 12 de enero de 1920. Aquí dice junio. Y lo mismo dicen en el libro… Hay un error. Seguramente en el libro de Gorgo Vicente Gesualdo debe estar el dato. VER"). Hay además otras fojas tipeadas, con detalles de algunos de los músicos listados. También las hojas de un libro (no semenciona título o autor), con imágenes y texto sobre Rosendo Mendizábal (y las fotocopias de las mismas, las que fueran preparadas posteriormente para la publicación del libro, editado por EDUNTREF).
            En otras fojas se lee: "TEXTO ESCRITO EN HOJA SUELTA
            LAURA MONSERRAT
            La 'casa' estaba situada en casi la esquina de Paraguay y Pueyrredón.
            Allí surgieron por vez primera las notas de El entrerriano."
            "ROSENDO MENDIZÁBAL – DATOS VARIOS: IMPORTANTES…

            1. Desde luego, no sabemos más que por referencias cómo tañía el piano, pues, lamentablemente, no llegó a grabar. Pero tenemos las páginas impresas o melogramas (?), que guardan una prodigiosa unidad de estilo y técnica. De manera que se puede llegar a la conclusión de que no son exageracio-nes las que se han dicho acerca de su capacidad interpretativa, de su digitación y del pulso incon-movible que era capaz de imprimir a sus versiones.
            2. Maestro de Enrique Saborido y Manuel Campoamor.
            3. Murió el 30 de junio de 1913.
            4. Nació el 21 de abril de 1868.
            5. Actuó en la “casa” de la vieja Eustaquia, la parda Adelina."
            Ortíz Oderigo, Néstor
            Sinónimos de "negro"
            AR ABIBUNTREF C.BP-ORT-4-2-000328 · Unidad documental simple · 1912 - 1996
            Parte de Fondo Néstor Ortíz Oderigo

            El PDF corresponde al texto escrito por Néstor Ortíz Oderigo. Se trata de una fotocopia de una lista de términos, preparada por el autor. Se encuentra en la carpeta que corresponde a los originales el libro: "Esquema de la música afroargentina", publicado por EDUNTREF, con Norberto Pablo Cirio como editor.

            Ortíz Oderigo, Néstor
            AR ABIBUNTREF C.BP-ORT-1-2-000342 · Unidad documental compuesta
            Parte de Fondo Néstor Ortíz Oderigo

            El PDF corresponde a un recorte impreso que no indica a qué publicación perteneció (en el reverso se lee que se trataba de Montevideo, Uruguay), pero sí su autor: Luis Alberto Sánchez. Está pegado sobre una hoja de Repuestos "Liceo" no 5 canson granulado y su texto es el siguiente:

            "SOBRE EL DESDEN EL NEGRO POR EL NEGRO
            Yo siempre he insistido en la influencia del negro, sin juzgarla maléfica. Execto el simplismo v la Jactancia de quienes pretenden que la sensibilidad y la ética dependen del pigmento. El prejuicio de razas -robándole el término a Finot- carece de realidad, y mucho más en Indoamérica, crisol en donde los más severos Aristarcos pasatistas -tal Monsieur Francisco García Calderón- comprueban el amalgamiento inmediato de las más radicales discrepancias bajo el denominador común de nuestra realidad.
            EL NEGRO Y SU SENSIBILIDAD
            A base de una documentación que se exhibe en algunos libros míos -por ejemplo los dos volúmenes de mi "Literatura Peruana" y mi "Vida y Pasión de la cultura en América"- he llegado a la conclusión de que el negro avivo la sensibilidad americana, nos comunicó su facilidad para la superchería, su lujuria alegre y pugnaz, su coreografía ofidiana, su sentido de lo pintoresco y su alegría. Tristeza de negro siempre encierra un no sé qué de Irónico y vivaz que se sobrepone al aullido del esclavo, lo mismo en los "Molé-Mole" de los cafetales colombianos, que en las cumbias panameños, los sones cubanos, las leyendas peruanas, los candombes argentinos y uruguayos, y aún también en los aires del negro norteamericano.
            Los países que carecieron de esa Influencia son menos alegres y me nos plásticos. Un cotejo de los romances populares de Chile -me refiero a la colección de don Julio Vicuña Cifuentes- y los de Cuba o Perú, arrojaría saludables conclusiones. En ello me hallo hace algo más de seis años, pero no es el momento de adelantar conclusiones que aún falta comprobar.
            VULGARIDADES SO- BRE EL CANTO NEGRO:
            Ya no hay novedad alguna en el tema del canto negro actual. Todos están de acuerdo en que el negro aportó un modo de sentir la realidad hasta él desconocido, Pero, no basta esa comprobación de la actualidad. Al negro se le ha considerado, con un sentido turista, como nada más que una muestra. No se ha rastreado sus honduras. Tal es como admiradores del jazz, esencialmente caótico y estridente como el negro desdeñan a que despierta sus sensibilidades. Y los literarios admiradores de Vachel Lindsay, Langston Hughes y Claude Mackal no titubean en vituperar al negro cuando sale de la órbita literaria. Pertenecen a jaez de gentes para quienes es laudable pensar en confederaciones estéticas, pero no económicas, como si la estética no fuese, en última instancia, la resultante última, la coronación del largo proceso que so gesta en las oscuras profundidades de los conflictos económicos y sociales.
            Los "turistas" de la literatura y de la política, dicho sea de paso, adolecen de una tremebunda orfandad lógica. Aplauden por un lado y censuran por el otro, sin dar muestras de sindéresis ni de mediana reflexión. No de otro modo se explican ciertos desdones que suenan a ridículo. Jovencitos he visto que se deleitan en los salones de concierto con la música negra y aún repiten poemas negros, y que, sin embargo, fruncían los lindos hociquitos sombreados por bozos fotogénicos ante los llamados "negros" futbolistas del "Alianza" de Lima. Es posible que no pusieran el mismo desdén racial ante las curvas bronceadas de Josephine Baker,
            Los sostenedores de tesis racistas y "cultural-occidentales" tienen una ortodoxia nominal y sonreidora. Tan superficiales como los que pretenden diferenciar los movimientos sociales por la forma o el lado de la mano que se levanta en el saludo.
            CONFLICTO DE LOS DOS ABUELOS
            El negro aporta, pues, un sentimiento nuevo. Una emoción Impar. Los llamados blancos la paladean. y luego, hacen como que la menosprecian. Un canto viene de una realidad. "A tiempos nuevos, cantos nuevos", formula Polonski en un capítulo de su historia de la literatura de la Rusia revolucionaria, "A nuevas realidades, nuevas canciones, y a nuevas razas, nuevas expresiones", cabe agregar como corolario. Y el negro ha formulado su estética propia, porque tiene realidad propia, Oigamos, ahora a Nicolás Guillen.
            Es un poeta cubano, autor do "Poemas de Son" y de "Sóngero Conongo", libros inconfundibles, difícilmente superables. Su acento, su métrica, su tema, su vibración, su olor mismo; y luego el aire de "ñanigo joven de Guillén: los grandes ojos iluminados, la sonrisa sibilina y despectiva, parquedad de palabra, aseñoritamiento en la apostura, y los dientes blancos, blancos, y la tez oscura, oscura, sin ser negra:
            Sombras que sólo yo veo,
            me escoltan mis dos abuelos
            Pie desnudo, torso pétreo,
            los de mi negro;
            pupilas de verde antártico,
            las de mi blanco.
            Los dos abuelos. Don Federico -el que se cansa- y Taita Facundo el que se muere-, se juntan en la sangre de Guillén.
            "WEST INDIES LTD" O LAS ANTILLAS
            Guillén publicó posteriormente un nuevo libro de poemas: "West Indies Ltd. En él hay menos alegría que en los anteriores, porque ahora el negro sabe que era objeto de turistas, y tanto, como que Rafael Alberti, con su incuestionable facilidad no ha podido resistir al Impulso de escribir -él también, comunista y español- un poema en tono antillana, un "Casi son" que viene en el número 740 de "Repertorio Americano". Lindo el poema, pero releo "Sensemayá” y avoco a "Papá Montero", croo una vez más que el canto negro es de los negros. No blanco Rafael
            Alberti: lo auténtico es auténtico, y nadie lo roba. Se imita, más se denuncia la imitación, A Nicolás Guillén se le denuncia mestizo de negro, con su pigmento lo accesorio y su dolor -lo ancestral- apenas se leen cuatro líneas de cualquier libro suyo. Hasta cuando se inicia en la sátira política se desliza el aire ligero y sensual del cafre:
            Coroneles de terracota,
            Políticos de quita y pón
            café con pan y mantequilla...
            ¡Qué siga el són!
            La burocracia está de acuerdo
            en ofrendarse la Nación,
            ochenta dólares mensuales...
            ¡Qué siga el són!
            Y más allá en donde caricaturiza:
            Este es el pueblo del all right,
            donde todo se encuentra muy mal, esto es el pueblo del very well
            donde nadie está bien...
            ...Me matan si no trabajo,
            Y si trabajo me matan…
            Siempre me matan, me matan...
            ¿Me matan!
            CUBA Y LA POESIA NEGRO
            En Cuba, al par de Guillén, escriben Ballagas, Florit y otros poetas de color. Pero, en el Club Atenas, del Malecón de la Habana, sólo penetran los negros ricos, porque la raza verdadera del mundo moderno es la raza del dinero, y la otra, la raza del dolor. Negros ricos, blancos ricos, se dan la mano, y se juntan en las salas suntuosas del Capitolio, en donde cada dos bancas hay un micro, para que la Nación conozca lo que piensan los padres de la patria,
            Nicolás Guillén, sin la crispación contagiosa del formidable Navarro Luna, otro cubano que escribe poemas con sangre, entona al desgaire los "sones" de la rebelión. Hierve este libro alegre de poemas. Como la rumba, cuya vocingleria oculta el drama del sexo sediento. Como estos poemas que, bajo su sonoridad, denuncian la angustia y la protesta, la insurgencia y la revolución."

            Ortíz Oderigo, Néstor
            Sonny Terry's whasboard band
            AR ABIBUNTREF C.BP-ORT-1-2-000339-A · Unidad documental simple · 1912 - 1996
            Parte de Fondo Néstor Ortíz Oderigo

            Se trata de un álbum cancionero (FP 6) editado en 1954 por Folkways records, de New York. Está compuesto por dos hojas dobladas al medio que forman cuadernillos (que tenían 2 ganchos metálicos retirados por su oxidación). Son 8 páginas, contando tapa y contratapa. Contiene notas realizadas por Harold Courlander, fotografías de Moses Asch y las listas de temas interpretados por la banda.

            Ortíz Oderigo, Néstor
            Tambores africanos en la Argentina
            AR ABIBUNTREF C.BP-ORT-1-1-000065 · Unidad documental simple · 1912 - 1996
            Parte de Fondo Néstor Ortíz Oderigo

            El PDF se refiere a la variedad de herramientas sonoras brindadas por la cultura africana. Se divide en 5 secciones: Grupos organográficos-El primer instrumento musical-Importancia del tambor-Antigüedad del tambor-Tipos y morfologías de los tambores.
            El texto explica que la mayor parte de los utensilios musicales son desconocidos, como el sanza, marímbula o “piano de pulgares”. Se habla de los estudiosos de la etnomusicología: Erich von Hornbostel y Curt Sachs, quienes usaron el sistema de numeración decimal de Melvil Dewey para la clasificación organográfica:
            a) Los de vibraciones sonoras: marimba, sonajas, campanas, etc.
            b) Agentes con membranas o parches vibrátiles: tambores.
            c) Los que poseen tubos por los que se introduce una columna de aire con un mecanismo que la hace vibrar: flautas, clarinetes, trompetas.
            d) Con cuerdas vibrátiles pulsadas, rozadas o frotadas: kore, serón, etc.
            Además de los instrumentos de los grupos mencionados, existen otros que utilizan sonoridades logradas por sus propios cuerpos o la voz humana (gruñidos, percusiones de garganta, skats, soplidos, palmoteos, zapateos, etc.
            “La afirmación de que el tambor es el primer instrumento creado por el hombre es falsa”. Se mencionan rituales litúrgicos, religión, comunicación entre humanos y dioses. También hay mención al libro: “O animismo fetichista dos negros bahianos”, de Nina Rodríguez (Río de janeiro, 1953) y a distintas ceremonias afroamericanas: macumbas, xangós, candomblés y batuques.

            Ortíz Oderigo, Néstor
            AR ABIBUNTREF C.BP-ORT-1-2-000335-A · Unidad documental compuesta
            Parte de Fondo Néstor Ortíz Oderigo

            El PDF corresponde a un título: “Temas varios Argentina” que parece haber sido escrito en una pequeña hoja borrador, que se encuentra doblada al medio (del lado del reverso contiene tachado lo escrito previamente, lo que indica que el papel se recicló). Se aloja en un folio, junto a un recorte o separata del Diario La Prensa y otro de La Nación de Argentina. El primero: “Algo más sobre el negro Raúl”, es el 28 de julio de 1979 y el segundo, es una noticia de abril de 1967. Se titula: "En una guardería no se admitió a un niño de color" y se está pegado a otra hoja recortada. Hay una cuarta, tamaño oficio, sin texto.

            Ortíz Oderigo, Néstor
            Textos de etnomusicología
            AR ABIBUNTREF C.BP-ORT-4-2-000001-CD · Unidad documental compuesta
            Parte de Fondo Néstor Ortíz Oderigo

            Se trata de un disco compacto (compact disc o CD-ROOM) con los textos, preparados para la edición del libro: "Esquema de la música afroargentina". Los mismos son la digitalización (en archivos de Word) de los documentos escritos por Néstor Ortíz Oderigo. Se compone de un cuerpo principal con cada capítulo, un anexo con bibliografía y las imágenes de una hoja de la publicación Caras y Caretas, del 10 junio de 1911, con una reseña y fotografías de la muerte del músico Claudio Brindis, Barón de Sala.