El PDF corresponde al recorte de 2 hojas de la revista Caras y Caretas del 10 de Junio de 1911 (según se lee mecanografiado sobre el mismo). Se encuentra pegado sobre hojas canson número 5. El texto escrito por Agapito Candileja, cuenta con fotografías del músico Carlos Brindis de Salas, una carta, su instrumento (un violín Stradivarius) y se hace el relato de su deceso: “Se narra la historia "de este lírico bohemio" que "se parece a un cuento... Sin embargo, es cierto. El 1° de junio, murió en nuestra ciudad... Llego de Europa en el vapor "Satrustegui, ¿A que vino? Se ignora... Después de haber sido casi millonario; después de haber vivido la vida de un monarca; después de haber hecho temblar el corazón de las mujeres; después de haber paseado por el mundo su alma que era un violin (...) cayó al fin, destrozado. Viejo, pobre, sucio, negro, tísico y solo ¡Solo! ¡Solito! Ni siquiera tuvo en el momento de morir, el consuelo de abrazar el violín que lo hizo célebre..."
La noticia inicia con un diálogo (del que se brinda la transcripción de la primer parte):
“ ¡Hola! ¿Hablo con la Asistencia Pública?
Sí, señor ¿Y yo?
Con la fonda y posada "Ai re dei vini", del Paseo de Julio, 294.
Sírvase mandar una ambulancia a recoger un enfermo grave. Es un negro atorrante que se está muriendo.
La ambulancia fué. Regresó trayendo al infeliz. Se le acostó en una cama para examinarle. Era un negro. Dos enfermeros comenzaron á quitarle el traje. Tenía el saco y los pantalones, sucios y descosidos. Los botines rotos. Las prendas interiores eran... Qué pena! ¡Qué asco! Daba pena y asco, en verdad, toda aquella miseria. La camisa, inmunda. Y debajo, en vez de camiseta, un corsé masculino, con ballenas. Un corsé parecido al que usan las mujeres ¡Pero, qué sucio!
Quién será este hombre?
Un atorrante, sin duda.
Aquí, en este bolsillo, tiene algunos papeles. Hay un pasaje. El programa de un concierto en Ronda. Una tarjeta. Un pasaporte.... ¿Qué dicen?
"Caballero de Brindis, barón de Salas".
¡Oh! ¡Es el célebre violinista Brindis de Salas!...
Al oírse nombrar el moribundo tuvo un segundo de lucidez. Abrió los ojos. Y dijo:
Sí, soy Brindis de Salas. Pero me muero..."