El recorte cuenta con cuatro notas de Arizaga. La primera se encuentra en un recuadro azul y lleva como nombre “El rey Horowitz” y trata sobre Wladimir Horowitz, el pianista “más alucinante del siglo” a pesar de sufrir miedo escénico (trac). Describe al pianista como “un prodigioso volatinero de la técnica, el más comprensivo intérprete de los románticos que los haya interpretado en esta centuria, el mago capaz de extraer del piano tesoros recónditos e irreconocibles”. Una vez superado su miedo, Horowitz se presentó tres veces en el Carnegie Hall situado en Nueva York, Estados Unidos, presentado dos programas distintos. De las catorce obras presentadas en los dos programas, ocho son puestos en dos long play, dentro de un único álbum (CBS 4469/70 Monoaural; también en Stereo, 5469/70).
La segunda en la misma página que la anterior, se titula “Esa música espantosa” y es un análisis del Quinteto en Si menor, para clarinete y cuerdas de Johannes Brahms (álbum Westminster 17016 Monoaural). Se explica que Brahms tras ver el talento del clarinetista Herr Mühlfeld se inspiró en componer un Trío para clarinete, violín y piano, y el Quinteto para clarinete y cuerdas que el cronista definió como “una de las obras más encumbradas del romanticismo alemán”. Para el álbum mencionado, los interpretadores son otros. Sin embargo, según Arizaga, lograron transcribir “lo que realmente Brahms dijo en su texto”. El título de la nota hace referencia a que durante uno de los ensayos previos al estreno en Viena, Brahms se levantó y gritó “¡Que cese esa música espantosa!” a pesar de saber que no lo era.
La tercer nota es “El festival de la intrascendencia”. Es un análisis sobre la representación, luego de 82 años, de la primera ópera de Giacomo Puccini, “Le Villi” (originalmente “le Willis, que son las almas de las novias muertas de dolor al ser abandonadas por sus prometidos, en la cultura germánica). Para el autor, la obra (una vez fallecido el compositor) es de una alarmante intrascendencia. Por eso, invita a una recreación festiva, donde los elementos visuales y el juego escénico se convierten en factores predominantes.
La última nota trata sobre el disco “Las tres sonatas para violín y piano”, de Franz Schubert (Club Internacional del Disco 7100 Monoaural) y se llama el “poverello” de Viena. El álbum, cuenta con la interpretación de Peter Serkin (piano) y Alezander Schneider (violín). Para Arizaga, se trata de un verdadero acontecimiento siendo una versión fluida, armoniosa y de insólita musicalidad. Las tres sonatas corresponden al Opus 137, y según el texto analizado, no persiguen el virtuosismo, sino la vibración poética de los sonidos que fue el sustento estético de la época.
El recorte es una separata de la revista Primera Plana del 5 de diciembre de 1967. Está foliado por el propio autor con el número 49 en rojo.
Canto
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La nota escrita por Arizaga lleva el nombre de “Adorar a Tohossou” y es una reseña del disco "África, música de los príncipes del Dahomey (Counterpoint/Esoteric CE-537 monoaural)". El nombre del artículo hace referencia al dios Tohossou, un príncipe milagroso y legendario. El disco cuenta con catorce bandas que sintetizan los momentos culminantes de la fiesta en honor a dicho personaje. Fue grabado in situ con los auspicios de la UNESCO, el Institut Français d´Afrique noire y el Musée de l´Homme. Arizaga señala que el disco tiene importancia como valor documental de la riqueza musical del continente africano. Además, señala que en pocas partes del mundo la música participa de la vida social tan activamente como en África.
El recorte es una separata de la revista Primera Plana del 17 de enero de 1967. Está foliado por el autor con el número 52 en rojo.
El PDF se compone de tres notas escritas por Rodolfo Arizaga. La primera de ellas es “Pese a la felicidad”, la cual está en un recuadro de color rojo y es una reseña del disco (Classic RSCL 4005) “Sonatas para violín y piano” de Heitor Villa Lobos, un compositor brasileño. Tras su muerte, su viuda optó por rescatar las sonatas y junto a la violinista Mariucia Iacovino y el pianista Arnaldo Estrela grabaron el correspondiente LP.
La segunda reseña, es “En memoria de la doncella elegida” y trata sobre Lili Boulanger, una compositora francesa (el 15 de marzo (una semana antes de que se publique el texto, se cumplía medio siglo de su muerte). Se destaca que fue la primera y la única en igualar a los hombres en el dominio de la composición, logrando así la aclamación tanto de críticos como de otros músicos.
Arizaga nombra a la también compositora y hermana de Lili, Nadia, quien tras la muerte de la misma, decidió dedicarse a la enseñanza y la dirección coral. Señala que cuando, unos años antes, un argentino le llevó partituras “olvidadas”, ella las rechazó alegando que no podría firmar nada tras la muerte de su hermana: “la primera y única compositora de Francia”.
La última nota está titulada “El cortesano atribulado” y es sobre un disco de Georg Frederick Haendel llamado “Música acuática” (Angel LPC SLPC 12278). Haendel compuso la obra para Jorge I de Inglaterra con el objetivo de que éste último lo perdone por haberlo abandonado para irse a Londres. El disco fue grabado con la conducción de Yehudi Menuhin con la Orquesta de los Festivales de Bath.
El recorte es una separata de la revista Primera Plana del 19 de marzo de 1968. Está foliado por el propio autor con el número 57 en rojo.
El PDF se compone de cuatro notas escritas por Arizaga.
La primera es una reseña del disco: “Oratorio de pascua” de Johann Sebastian Bach (CBS 4450 Monoaural) y se titula: “Sagrado equilibrio”. El título hace referencia a que el compositor creó una cantata profana que luego reescribió en latín y logró que se usara en actos religiosos bajo el nombre Oratorium Festo Pascali a 4 voces, 3 trombe, tambini, 2 hautbois, 2 violini, viola, Bassons e Continuo di Josh. Seb. Bach. Según Arizaga, Bach logró un perfecto equilibrio entre su secreta esencia profana y su compromiso a que se veía obligado como director musical de Santo Tomás. En el disco se puede apreciar a la Soprano Judith Raskin, la contralto Maureen Forrester, el tenor Richard Lewis, el bajo Herbert Beattie, el coro de la Universidad de Temple y la Orquesta de Filadelfia, dirigidos por Eugene Ormandy.
La segunda nota se trata de La opinión de Berlioz, quien realizó una crítica del disco “Norma” del compositor italiano Vincenzo Bellini (RCA Victor LSC 2842 Stereo). “Norma” es la octava de las diez óperas que compuso Bellini. Arizaga asegura que Berlioz fue severo y minucioso, aunque también justiciero en la crítica hacia Bellini. El primero logra caracterizar a Bellini con adjetivos como ignorante, inhábil y músico de segundo orden, a la vez que lo describe como una persona de profunda sensibilidad, portador de gracia melancólica y de expresión justa y verdadera. Para Arizaga, otro comentarista menos italofóbico que Berlioz podría consentir con el dramatismo de “Norma”. El disco fue grabado con Joan Sutherland en Londres.
La tercera nota se titula: “Liszt por Rubinstein”, y es una reseña del disco RCA Victor LM 2871 en el Cual Arthur Rubinstein interpreta la Sonata en Si menor dedicada a Schumann, para piano de Franz Liszt. Arthur Rubinstein grabó por primera vez, a los 80 años la Sonata. Rubinstein, como Liszt, es capaz de resolver con facilidad los más intrincados problemas técnicos de la obra.
Finalmente, el PDF de dos hojas concluye con: “Canción inolvidable”, una reseña del disco “Tristán e Isolda (Dúo de Amor)” por Richard Wagner (London SILC 18049 Estereo). Cuando Wagner huyó de Alemania después de la Revolución de 1848 y se instaló en Suiza, en casa de los Wesendonk de fuerte posición económica. Conoció a la dueña de casa “excepcionalmente atractiva”, joven y culta. A ella le dedicó cinco poemas a los que luego agregó música y tomó como modelo temático para su Tristán e Isolda.
El disco es una versión de Birgit Nilsson y Fritz Uhl, en los papeles principales, junto a Regina Resnik y Tom Krause como Brangania y el escudero Kurwenal respectivamente. La Filarmonica de Viena, con George Solti como director.
El recorte es una separata de la revista Primera Plana del 4 de julio de 1967. Está foliado por el propio autor con el número 64 en rojo.
El PDF contiene una nota de Arizaga titulada: “Una noche de tormenta”, y es un análisis del disco “Motetes”, por Heinrich Schütz (Telefunken AWT 9414 B). Heinrich Schütz fue un cantante al cual ubican como el más importante de los predecesores de Bach y gracias a quien comenzarían a manifestarse los rumbos del barroco. El título hace referencia a que Schütz fue descubierto por el landgrave Moritz de Hesse Cassel quien tuvo que hospedarse en la casa de la familia Schütz para resguardarse de una tormenta.
El disco que reseña Arizaga está integrado por una serie de motetes litúrgicos extraídos de los Psalmen Davids, las Cantiones Sacrae, Las Beckerschen Psalter y la Geistliche Chormusik. Incluye, además a la soprano Irmgaard Jacobeit, la contralto Alice Oele, el tenor Bernard Michaelis y el bajo Jacques Villisech, finalmente, el conjunto coral fue preparado por Günther Arndt.
El recorte es una separata de la revista Primera Plana del 22 de junio de 1965. Esta foliado por el propio autor con el número 67 en rojo.
El PDF cuenta con dos notas escritas por Arizaga. La primera está titulada “Reponiendo sin ira”, y trata sobre la función llevada a cabo en el Teatro Colon de Buenos Aires, de la última creación operística de Gioacchino Rossini: Guillermo Tell. La obra dura casi cinco horas y, a pesar de contar con un cast vocal de alto nivel de rendimiento (el barítono Gabriel Bacquier, el tenor Gianni Raimondi, el bajo William Wilderman, la soprano Raina Kabaivanska y el bajo Victor de Narké), incluye, según Arizaga, “la ingenua antigüedad del régisseur Joachim Herz, los pobres decorados de Gerhard Schade y la falta de imaginación del coreógrafo Jorge Tomín”, únicamente el director, Fernando Previtali, pudo evitar el aburrimiento del público.
La segunda nota es la reseña del disco “Danzas Alemanas para Orquesta, por Beethoven, Schubert y Mozart” (Counterpoint Esoteric 554), y se llama: “Chiribín, chín, chín”. El disco contiene música danzarina y elegante compuesta por Beethoven, Mozart y Schubert e interpretada por la Orquesta Filarmónica de París conducida por René Leibowitz.
El recorte es una separata de la revista Primera Plana del 30 de agosto de 1966. Está foliada por el propio autor con el número 71 en rojo.
El PDF se compone de una reseña llamada “500 ejecutantes 500” que realizó Arizaga sobre el disco “Réquiem, por Héctor Berlioz” (RCA Víctor LDS 6077 Stereo). Rossini compuso “Messe des Morts” por encargo de la Corona de Francia. Ésta obra requiere de no menos de medio millar de ejecutantes distribuidos en dos orquestas sinfónicas, tres bandas o fanfarrias militares, un enorme coro y un tenor solista. Para la grabación del disco estuvo a cargo de Charles Munch, con la Sinfónica de Boston, el coro del Conservatorio de Nueva Inglaterra y el tenor Leopoldo Simoneau.
El recorte es una separata de la revista Primera Plana del 18 de octubre de 1966. Está foliado por el propio autor con el número 72 en rojo.
El PDF se compone de dos notas escritas por Arizaga. La primera se llama “El más grande” y es una reseña del disco “El arte de Dietrich Fischer Dieskau” (D.G.G. 39108 SLPM Stereo).
Dietrich Fischer Dieskau fue un barítono prodigio que antes de cumplir los 30 años ya había acumulado elogios al interpretar obras de Wagner como “Tannhäuser” y “Parsifal”. Para Arizaga, Fischer Dieskau podía cantar, en idénticas condiciones de calidad, seguridad y compenetración estilística, los personajes líricos más opuestos.
El disco contiene 17 canciones de Schubert, Schumann, Brahms y Hugo Wolf, el barítono está acompañado del pianista Jorg Demus.
La segunda nota corresponde a la reseña del disco “De profundis, por Michel-Richard de Lalande” (Club Internacional de Disco 7057) y lleva el nombre de Una muerte elegante. De profundis fue escrito para cinco voces solistas, un coro dividido en cinco grupos, un conjunto instrumental de cinco cuerdas, órgano, flauta y oboe. Es una obra sacra que transita el texto del Salmo 130 y preanuncia al barroco de Bach y condensa una ponderable originalidad que lo compara con los creadores franceses como Rameau y Couperin, incluso se lo ubica en compañía de los grandes maestros del rococó francés, a los que, según Arizaga, de algún modo profetizó.
El disco es encabezado por el contratenor inglés Alfred Deller quien además dirige la orquesta de la Opera del Estado de Viena.
El recorte es una separata de la revista Primera Plana del 22 de noviembre de 1966. Está foliado por el propio autor con el número 73 en rojo.
Recorte periodístico correspondiente a la página 65 de Primera Plana N° 222 del 28 de marzo de 1967. En él, Rodolfo Arizaga escribió la nota “Dúo de Binomios”, la que está señalada con una "X" escrita con tinta verde. Ttrata sobre "Sonatas Para Cello y Piano, de Federico Chopin y Sergio Prokofieff (RCA Victor LSC-2875, estéreo)".
La nota siguiente es una transcripción del original:
"El príncipe Carol, delicado de cuerpo y de espíritu, de una encantadora belleza y sin sexo, era algo como esas criaturas ideales que la poesía de la Edad Media hacía servir de adorno a los templos cristianos: un ángel de rostro hermoso como una mujer triste, puro y esbelto de formas como un joven dios del Olimpo; y, para coronar ese retrato, una expresión a la vez tierna y severa, casta y apasionada." Al leer estas líneas escritas por George Sand en su último libro, Lucrecia Floriani, que el Courrier Français comenzó a publicar como folletín el 25 de junio de 1846, todo París comprendió que sus quince años de amor con Chopin estaban definitivamente muertos. Nadie se engañaba: la comediante Lucrecia era ella misma, y el desventurado príncipe Carol, el propio Chopin, ya enfermo sin remedio (murió un año después).
Pese al rompimiento, George Sand asestó un duro golpe a las murmuraciones palaciegas: concurrió junto con los príncipes Czartoryski y la princesa de Würtenberg a la casa de Chopin para conocer su Sonata para cello y piano opus 65. La obra no le hace ningún favor al autor. Es bien sabido que la música de cámara fue poco frecuentada por Chopin: en su catálogo de casi un centenar de opus, en su mayoría escritos para piano solo, se cuentan un trío y otras dos composiciones para cello, tan intrascendentes como la Sonata. Si la curiosidad debe ser una virtud del discófilo, tiene aquí una oportunidad de ejercitarla, con esta obra rara vez ejecutada.
La otra faz del disco incluye la Sonata en Do opus 119, también para cello y piano, de Prokofieff. Nadie mejor que él ha sabido analizar su evolución como compositor, y se preocupó de registrarlo en la edición de abril de 1941 de Sovietskaya Música: "Las principales líneas que he seguido en mi trabajo creador son: la primera clásica, la segunda innovadora, la tercera incorpora el elemento tocatta o motor, la cuarta es decididamente lírica". A pesar de que algunos críticos tratan injustamente de denominar "grotesco" al último período, Prokofieff prefiere considerarlo una variante de los cuatro anteriores. A esta etapa corresponde su Sonata en Do, escrita en 1949. Si no brillante, en varios pasajes la obra muestra el estilo peculiar del compositor, cincelado a fuerza de notas percutidas, movido por una descarnada rítmica.
El mayor mérito de este registro lo constituye la labor de los intérpretes. El pianista checo Rudolf Firkusny demuestra una vez más su centelleante técnica y asombrosa musicalidad, aplicadas a la música de cámara. El cellista ruso Gregor Piatigorsky lo acompaña dignamente, aunque en ocasiones la afinación le juega una mala pasada y hace peligrar la eficacia del dúo".
El documento consiste en una hoja correspondiente al artículo: “La margarita deshojada”, el artículo habla sobre la ópera “Fausto” dirigida por Nathaniel Merrill (Regista), un coro dirigido por Tulio Boni y un elenco compuesto por Nicolai Ghiaurov, Nicolai Gedda y Heather Harper en el Teatro Colon de Buenos Aires. La ópera se estrenó nuevamente luego de 15 años y según Rodolfo Arizaga, no hacía falta. El autor destaca como hay obras que en su momento de estreno fueron importantes, pero, con los cambios de moda y sensibilidades, pasaron a ser irrelevantes. El recorte es una separata del ejemplar de la Revista Primera Plana, del día 11 de mayo de 1971. Está foliado por el propio Arizaga en rojo, con el número 36.
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