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            [El compositor que quería vivir]
            AR ABIBUNTREF B.BC-ARI-2-8-000605 · Unidad documental simple
            Parte de Fondo Rodolfo Arizaga

            El recorte incluye dos notas escritas por Rodolfo Arizaga. Una de ellas es “El compositor que quería vivir” que trata sobre el compositor y director polaco Andrzek Panufnik, quien unos días antes de que Arizaga escribiera la nota había estado en Buenos Aires. Se refiere al deseo del compositor de “vivir” tanto en sentido literal como en sentido figurado, es decir: como sinónimo de libertad. Panufnik fue soldado en la Segunda Guerra Mundial siendo parte de la resistencia polaca. Luego, fue condecorado por el gobierno comunista pero aún se sentía maniatado, por lo que huyó a Londres.
            La segunda nota se llama “La tercera oportunidad” y es sobre el disco “Sinfonía N°6, opus 47, por Dimitri Shostakovich (D. G. G. 38031 –SLPM-Estéreo)”. El título hace referencia a los tres intentos del compositor, de ganarse el agrado de la crítica. El primero fue con su ópera “La nariz”, que se basó en un cuento de Nicolás Gogol. La segunda ópera fue “Lady Mcbeth”, de Mzenk, que fue calificada como “monstruosidad”. Finalmente, la tercera fue su “Quinta Sinfonía”, con el motivo del vigésimo aniversario de la Revolución de Octubre, a la que se la dedicó. Ésta fue un éxito, sin embargo, fue hasta después de la depuración antistalinista que el compositor pudo obtener más libertad para sus creaciones además del reconocimiento unánime de Occidente, como el mayor compositor ruso contemporáneo. El motivo de la nota es que la versión de la obra, ejecutada por la Sinfónica de la Filarmónica Nacional de Varsovia,reaparece en el mercado discográfico argentino.
            El recorte es una separata de la revista Primera Plana del 8 de junio de 1965. Está foliado por el propio autor con el número 51 en rojo.

            Arizaga, Rodolfo
            [El cortesano atribulado]
            AR ABIBUNTREF B.BC-ARI-2-8-000611 · Unidad documental simple
            Parte de Fondo Rodolfo Arizaga

            El PDF se compone de tres notas escritas por Rodolfo Arizaga. La primera de ellas es “Pese a la felicidad”, la cual está en un recuadro de color rojo y es una reseña del disco (Classic RSCL 4005) “Sonatas para violín y piano” de Heitor Villa Lobos, un compositor brasileño. Tras su muerte, su viuda optó por rescatar las sonatas y junto a la violinista Mariucia Iacovino y el pianista Arnaldo Estrela grabaron el correspondiente LP.
            La segunda reseña, es “En memoria de la doncella elegida” y trata sobre Lili Boulanger, una compositora francesa (el 15 de marzo (una semana antes de que se publique el texto, se cumplía medio siglo de su muerte). Se destaca que fue la primera y la única en igualar a los hombres en el dominio de la composición, logrando así la aclamación tanto de críticos como de otros músicos.
            Arizaga nombra a la también compositora y hermana de Lili, Nadia, quien tras la muerte de la misma, decidió dedicarse a la enseñanza y la dirección coral. Señala que cuando, unos años antes, un argentino le llevó partituras “olvidadas”, ella las rechazó alegando que no podría firmar nada tras la muerte de su hermana: “la primera y única compositora de Francia”.
            La última nota está titulada “El cortesano atribulado” y es sobre un disco de Georg Frederick Haendel llamado “Música acuática” (Angel LPC SLPC 12278). Haendel compuso la obra para Jorge I de Inglaterra con el objetivo de que éste último lo perdone por haberlo abandonado para irse a Londres. El disco fue grabado con la conducción de Yehudi Menuhin con la Orquesta de los Festivales de Bath.
            El recorte es una separata de la revista Primera Plana del 19 de marzo de 1968. Está foliado por el propio autor con el número 57 en rojo.

            Arizaga, Rodolfo
            El duende de la música negra
            AR ABIBUNTREF C.BP-ORT-1-1-000678 · Unidad documental simple
            Parte de Fondo Néstor Ortíz Oderigo

            El PDF muestra un texto mecanografiado con una reseña de los minstrel shows.
            "Desde los lejanos días de la esclavitud, los negros norteamericanos perpetúan una genuina tradición artística, cuyos frutos más cuajados han visto la luz en la órbita de la poesía, de la música, de la danza, de las ejecuciones instrumentales, aunque en el territorio de las artes plásticas también pueden citarse generosos ejemplos de las incuestionables dotes estéticas del hombre de color.
            Resulta innegable que la primera manifestación del arte generado por los negroestadounidenses que verdaderamente llamó la atención del público de la Unión, y de la que se ocuparon largamente los viajeros del siglo pasado, fue la de los menestrales o minstrel shows.
            Estos espectáculos nacieron en forma humilde entre los esclavos, en las dilatadas plantaciones ubicadas en los estados meridionales del país del Norte. A comienzos de la pasada centuria llegaron al público norteamericano los atisbos iniciales de los minstrel shows, a través de cantantes, bailarines, banjoístas y cómicos que actuaban en teatros y circos de ciudades del Norte y del Este, con el rostro tiznado para imitar a los negros, creadores de esta importante contribución del hombre de color a la escena norteamericana.
            Desde 1840 hasta después de la Guerra Civil, los espectáculos y la "música etiópicos", como entonces se los denominaba, gozaron de singular boga. Pero las expresiones artísticas afronorteamericanos, en manos de los blancos, constituían una burda caricatura y una farsa de lo que en realidad eran a través de interpretaciones a cargo de sus propios creadores. Porque la de los minstrel shows fue la primera gran mixtificación que se hizo del llamado "arte negro". Hoy esta tradición se parta perpetúa mediante las falsas orquestas de jazz y los supuestos intérpretes de negro spirituals y otras ramas de la música afronorteamericana.
            Durante la guerra entre el Norte y el Sur, el genuino arte sonoro del pueblo de Cam fué "descubierto". De entonces datan las primeras publicaciones sobre el tema, entre ellas, el libro que inicia la hoy copiosa bibliografía de la música afro estadounidense, Slave Songs of the United States (Canciones de esclavos de los Estados Unidos), de William Francis Allen, Charles Pickard Ware y Lucy McKim Garrison. Posteriormente, se organizaron diversos coros negros consagrados a la difusión de los spirituals, como el hoy muy famoso de la Universidad de Fisk, el del Institu-to Hampton y el McAdoo Jubilee Choir.
            Los cantos seculares no tuvieron la misma suerte de las canciones litúrgicas, pues, durante dilatados años, fueron de apreciados como expresiones bastardas de la cultura afronorteamericana. Es así como puede aseverarse que, hasta 1911, en que el Dr. Howard W. Odum dio a la estampa un medular ensayo sobre aquella rama del cancionero negro, solo la música religiosa obtenía el salvo conducto que le permitía entrar en el ámbito de la gente "seria".
            Sin embargo, el cancionero profano de los hombres de color de la Unión ofrece singulares atractivos y reviste una importancia social realmente extraordinaria. Porque a través de sus distintas expresiones, nos es posible ponernos en contacto con todos los pormenores de la angustiada vida de este sector étnico de los Estados Unidos, con sus problemas cotidianos, con todas las circunstancias de su cruenta lucha por la existencia.
            Por otra parte, desde el punto de vista musical, cantos como los blues y las canciones de trabajo o work wongs -representantes bien característicos de la rama secular del folklore afronorteamericano-, exhiben ritmos, melodías y timbres de una riqueza y una originalidad singulares, así como notables son sus valores técnicos, etnográficos y expresivos.
            Sabido es que la improvisación constituye el rasgo que tipifica toda la música surgida de las entrañas del folklore. Pero resulta incontrovertible que, entre los negros, este recurso aparece con mucha mayor frecuencia y alcanza planos de mayor hondura y solidez. Y se explica perfectamente, pues en el África Occidental, de donde la gente de color pasó en generoso número al Nuevo Mundo, el arte sonoro improvisado ha constituido siempre una faceta de suma importancia en el ámbito de su desarrollado lenguaje musical, tal como está de sobra documentado en copiosos relatos de viajeros, exploradores, antropólogos, etnógrafos y publicistas de recuerdos.
            La variación es otra peculiaridad infaltable en el lenguaje de los músicos afronorteamericanos. Difícilmente el negro entona dos veces una misma página musical en forma idéntica. Siempre introduce variaciones y embellecimientos, para ponerse a tono con uno de los imperativos más destacados de su estética. Por otra parte, la variación y el embellecimiento surgen con toda facilidad y naturalidad, a causa del carácter skapkey sim ple y dinámico que acusan sus canciones. Porque, fieles a los dictados del folklore, la música negra se halla en constante ebullición, en permanente "movimiento". De ahí que el cantante modifique a su antojo el ritmo, la melodía, el timbre, las poesías.
            Aunque generalmente comienza por el chorus -característica del cancionero de la gente de color-, puede también iniciar la versión por el verse. A veces sólo se sirve de aquél. Teje y entreteje las estrofas, los versos, las palabras, las frases musicales. En fin, por todos los medios busca la variación, el embellecimiento. Y en este sentido no hace sino perpetuar una vieja tradición africana. Porque en el África, el embellecimiento y la variación constituyen los pilares más sólidos sobre los cuales se yerguen las expresiones artísticas, tanto en el ámbito de las artes del tiempo, como en las del espacio.
            Mencionemos también, entre las peculiaridades más notables del arte sonoro que nos ocupa el frecuente empleo de refrains o "estribillos" repetidos por el coro, en contestación a las frases siempre variadas del solista, Es así como se establece el tradicional call and response o canto antifonal o responsorial, sobre cuya base se llevan a cabo casi todas las creaciones de la música de origen negro, sean del África Occidental o de cualquier latitud de América, sin excluir el Río de la Plata, cuyos candombes se desarrollaban o desarrollan de acuerdo con esta premisa.
            En estos últimos tiempos, como repercusión de un amplio movimiento que se observa tanto en América como en Europa, en pro del estudio científico y de la valorización técnica del llamado arte folklórico en general, y de las cuestiones afroamericanas en particular, consideradas éstas como una seria rama de la antropología cultural o etnología, la música negra, no sólo de los Estados Unidos, sino también la de todo nuestro continente, goza de una divulgación insospechada hace un par de décadas.
            Desde luego que en este sentido la pujante fuerza estética, la estremecida vibración de su expresionismo, los innegables armónicos humanos y el profundo acorde universal que la música afroamericana aloja en su x cálido seno, han abierto picada entre los melómanos. Porque es evidente que el "duende" de la música negra se infiltra hasta en quienes son incapaces de otorgar estatura humana a sus creadores."

            Ortíz Oderigo, Néstor
            [El esplendor oculto]
            AR ABIBUNTREF B.BC-ARI-2-8-000602 · Unidad documental simple
            Parte de Fondo Rodolfo Arizaga

            La nota tiene dos publicaciones de Arizaga, la primera, trata sobre el disco: “Música instrumental de 1600 (vanguard 14080)” del conjunto Consentus Musicus, quienes recrean un repertorio de música barroca, romántica y renacentista. En palabras del autor, descubre su oculto esplendor.
            La segunda nota lleva el título de "Siete puntos para un S.O.S." y es un análisis de la situación de la música y el teatro en Francia. Se revela como hasta la fecha de publicación, el Estado francés fue perdiendo el interés en incentivar las artes musicales del país. Cada vez se fabricaban menos pianos, y las orquestas sinfónicas se fueron reduciendo casi totalmente. La desocupación y la mala conducción de los asuntos musicales, el escaso presupuesto oficial, han precipitado la migración de profesionales fuera de Francia. El título hace referencia al pedido de asistencia de los profesionales de la música en Francia y a los siete puntos que funcionarios especializados y músicos redactaron en un informe para mejorar la situación de la música en el país.
            El recorte es una separata de la revista Primera Plana del 16 de febrero de 1865. Esta foliado por el propio autor con el número 48 en rojo.

            Arizaga, Rodolfo
            AR ABIBUNTREF B.BC-ARI-2-8-000615 · Unidad documental simple
            Parte de Fondo Rodolfo Arizaga

            El PDF se compone de dos artículos escritos por Arizaga. El primero lleva el nombre: “El gigante irrespetuoso” y menciona que la semana anterior a que se publique la nota se cumplieron cincuenta años de la muerte de Max Reger, un bávaro un compositor de la misma línea neoclásica de Brahms quien quedó olvidado por ofrecer obras difíciles de ejecutar y por exigir un esfuerzo deportivo que casi ninguno podía soportar.
            La segunda nota, es una reseña del disco “Sinfonía número 9, en mi menor, opus 95” por Anonin Dvorak. (CBS 4401) y está titulado: “El retorno del doktor”. Arizaga asegura que la Orquesta Sinfónica de Cleveland, dirigida por el húngaro George Szell logra una versión prodigiosa de la obra de Dvorak.
            El recorte es una separata de la revista Primera Plana del 17 de mayo de 1966. Está foliado por el propio autor con el número 61 en rojo.

            Arizaga, Rodolfo
            AR ABIBUNTREF B.BC-MEM-2-3-000174 · Unidad documental simple
            Parte de Colección Memoria Histórica UNTREF

            Se trata de un libro transferido desde la Biblioteca UNTREF. Es un ejemplar encuadernado de forma artesanal, que consta con el ejemplar aniversario de la "Revista El Hogar" de 1954 (con noticias destacadas de cada año de existencia), y el de la revista "Atlántida" de noviembre de 1950 (Nº 1005, Año 33º, 110 páginas).
            Atlántida, fue fundada el 7 de marzo de 1918 y se publicó mensualmente en Buenos Aires, República Argentina por Editorial Atlántida.

            AR ABIBUNTREF B.BC-ARI-2-8-000619 · Unidad documental simple
            Parte de Fondo Rodolfo Arizaga

            El PDF se compone de dos notas escritas por Arizaga. La primera se llama: “El hombre de las dos Catalinas”, y trata sobre el director checo Vaclav Smetacek que arriba a Buenos Aires por quinta vez la semana anterior a la publicación de la nota, para presentar “Catalina Ismailova” de Dimitri Schostakovitch. El director asegura que en el Colón se siente como en casa ya que tiene todo preparado. Este ritmo acelerado le permitió preparar la Ópera de Schostakovitch mientras se apresta a lanzar por primera vez en Sudamérica la lírica contemporánea “Katya Kabanova” de Leos Janecek. El título hace referencia a que ambas obras tienen como protagonista a una mujer llamada Catalina.
            La segunda nota se encuentra en un recuadro rojo y se titula: “El último cortesano” tratando sobre Franz Joseph Haydn quien a los 77 años de edad ya se encontraba enfermo. Para Arizaga a Haydn es relevante ya que le tocó el papel histórico de cerrar las puertas de una época. El motivo de la nota es que seis de las 104 sinfonías de Haydn acababan de aparecer en el mercado local en el momento en que escribía la nota (Harmony 6567 y 6570, mono; 16576 y 16570, Estereo), bajo la dirección de Max Goberman y la orquesta de la Opera del Estado de Viena y The New York Sinfonietta.
            El recorte es una separata de la revista Primera Plana del 16 de abril de 1968. Está foliado por el propio autor con el número 65 en rojo.

            Arizaga, Rodolfo
            [El manantial continúa]
            AR ABIBUNTREF B.BC-ARI-2-8-000599 · Unidad documental simple
            Parte de Fondo Rodolfo Arizaga

            El recorte se compone de dos notas. La primera, titulada: "El manantial continúa", habla sobre el legado del compositor Berthold Heinrich Brockes y del músico Georg Philipp Telemann. La segunda nota lleva el nombre: "Cuando sopla el Mistral".
            Arizaga comienza la nota sobre Berthold Heinrich Brockes quien fue considerado en su época como el “padre de la música litúrgica”. El objetivo es anticiparse a los homenajes al compositor, que se realizarían en los días posteriores a la publicación de la nota, ya que se estaban por cumplir doscientos años de su fallecimiento. El autor, entonces se desvía del compositor, para centrarse en Georg Philipp Telemann (a quien llama “un niño prodigio” porque a los 12 años registró su primera ópera). Telemann logró capturar diversos estilos, incluidos el italiano, francés y el polaco. El título hace referencia a que Telemann reapareció en la segunda mitad del siglo XX, a la consideración pública, como uno de los más grandes músicos de la historia y que “sus aguas siguen siendo un camino para acceder a la armonía”.
            Cuando sopla el Mistral, se refiere a Nati Mistra, y su función en el Teatro Avenida, la que se describe como bellísima. Sería la segunda vez que vino a Buenos Aires. Arizaga asegura que en su primera visita, ella se sintió furiosa y defraudada porque la instalaron (sin prevenirla), en un teatro de revistas. Pero esta vez, ella sería la propietaria del espectáculo, llegando a variar el programa a su gusto.
            El recorte es una separata de la revista Primera Plana del día 20 de junio de 1967. Está foliado por el propio autor con el número 45 en rojo.

            Arizaga, Rodolfo
            AR ABIBUNTREF B.BC-ARI-2-8-000627 · Unidad documental simple
            Parte de Fondo Rodolfo Arizaga

            El PDF se compone de dos notas escritas por Arizaga. La primera se llama “El más grande” y es una reseña del disco “El arte de Dietrich Fischer Dieskau” (D.G.G. 39108 SLPM Stereo).
            Dietrich Fischer Dieskau fue un barítono prodigio que antes de cumplir los 30 años ya había acumulado elogios al interpretar obras de Wagner como “Tannhäuser” y “Parsifal”. Para Arizaga, Fischer Dieskau podía cantar, en idénticas condiciones de calidad, seguridad y compenetración estilística, los personajes líricos más opuestos.
            El disco contiene 17 canciones de Schubert, Schumann, Brahms y Hugo Wolf, el barítono está acompañado del pianista Jorg Demus.
            La segunda nota corresponde a la reseña del disco “De profundis, por Michel-Richard de Lalande” (Club Internacional de Disco 7057) y lleva el nombre de Una muerte elegante. De profundis fue escrito para cinco voces solistas, un coro dividido en cinco grupos, un conjunto instrumental de cinco cuerdas, órgano, flauta y oboe. Es una obra sacra que transita el texto del Salmo 130 y preanuncia al barroco de Bach y condensa una ponderable originalidad que lo compara con los creadores franceses como Rameau y Couperin, incluso se lo ubica en compañía de los grandes maestros del rococó francés, a los que, según Arizaga, de algún modo profetizó.
            El disco es encabezado por el contratenor inglés Alfred Deller quien además dirige la orquesta de la Opera del Estado de Viena.
            El recorte es una separata de la revista Primera Plana del 22 de noviembre de 1966. Está foliado por el propio autor con el número 73 en rojo.

            Arizaga, Rodolfo
            AR ABIBUNTREF B.BC-NAP-2-000010-01-A · Unidad documental compuesta · ? - 2023-08-29
            Parte de Colección Daniel Eduardo Nápoli

            El PDF presenta la imagen de la tapa y contratapa del disco de vinilo y el sobre interno de guarda. El LP fue grabado por: Martin GALLING (piano), con "LOS SOLISTAS DE STUTTGART", dirigidos por GÜNTER WICH.
            LADO 1
            Banda 1: CONCIERTO No 1 EN FA, K. 37
            Allegro
            Andante
            Rondo
            LADO 2
            Banda 1: CONCIERTO No 3 EN RE, K. 40 Allegro maestoso
            Duración: 12' 15"
            Duración: 14' 51"
            Andante Presto
            Banda 2: CONCIERTO No 2 EN SI BEMOL, K. 39
            Allegro spiritoso
            Andante
            Molto allegro
            Duración: 14' 43"
            Duración: 14' 37"
            Banda 2: CONCIERTO No 4 EN SOL, K. 41 Allegro Andante Molto allegro

            El siguiente texto de la contratapa, fue preparado por Egon F. Kenton, traducido y extractado por Ricardo Turró:
            No está de más recalcar que el instrumento de Mozart fue el piano: no el clavicémbalo ni el clavicordio. Por cierto que los pianos existentes en el hogar de Mozart no eran los más robustos intrumentos que utilizó Beethoven en el siglo siguiente, pero tenían martillos. Por tanto, no deja de ser interesante enterarse que los primerísimos conciertos para instrumento de teclado que vinieron de manos de Mozart son sus únicas composiciones que podrían concebirse como escritas para el clavicémbalo. Si decimos "que vinieron de manos de Mozart" en lugar de "creadas por Mozart", es porque él no las compuso: simplemente, son arreglos y transcripciones que hizo de movimientos de Sonatas escritos por diversos ejecutantes de clave germanos que vivían en París.
            Hubo manuscritos de estos cuatro conciertos en la Real Biblioteca de Berlín, claramente asignables -por rasgos y escritura- al jovencito Mozart y su padre. Están fechados en abril de 1767. Los musicógrafos consideran que son los primeros conciertos de piano y orquesta que escribió Wolfgang, quien hizo los arreglos en abril, junio y julio de 1967.
            EI CONCIERTO N° 1 EN FA, K. 37, de igual modo que los restantes, consta de tres movimientos. El Allegro deriva de una Sonata de Raupach y el movimiento marcado Rondo (que en realidad no es tal), procede de otra Sonata de Honnaver. El Andante central, muy probablemente, corresponde a Johann Schobert. Es el más interesante de los tres trozos.
            El CONCIERTO No 2 EN SI BEMOL, K. 39, se sustenta temáticamente en Raupach en sus movimientos externos. El Allegro spiritoso señala un progreso en la manera de administrarse el joven compositor. Nuevamente, es el Andante intermedio (también de Schobert) lo más significativo de este Concierto; Mozart precedió este Andante con una introducción orquestal bastante extendida.
            El CONCIERTO No 3, EN RE, K. 40, tiene por base del Allegro maestoso una adaptación de una Sonata de Honnauer. Se tiene la impresión de que comenzaba Mozart a desinteresarse en la adaptación de música ajena (no muy inspirada), pues el arreglo es mera alternación de tutti y soli pianísticos. Y es de lamentar que esté ausente alguno de los Andantes de Schobert que, hasta aquí, habían animado sus anteriores Conciertos: porque el utilizado en esta ocasión, un Andante en La de Johann Gottfried Eckard, sólo puede justificarse en este hecho:
            el haber nacido su autor en Augsburg, localidad donde también vio su luz Leopoldo Mozart. El mejor trozo de este Concierto es el Presto final, que según St. Foix sería transcripción de una página de Legrand.
            EI CONCIERTO No 4 EN SOL, K. 41, marca un sensible progreso de Mozart sobre los tres precedentes. El material temático es de fuentes semejantes a las de casos anteriores. El Allegro inicial sigue textualmente el de la Sonata Op. 1, de Honnauer, y el Molto allegro es también el Finale de la misma obra. Ambos están en compás ternario. El Andante central, en 2/4, se inspira en música de Raupach. Está en Sol Menor, y es de destacar que tanto la tonalidad como el sentido melancólico que exhala anticipan otras composiciones ulteriores de Mozart en la misma tonalidad.
            Se ignora si Mozart tocó en público estas obras y dónde. Pero, aun si no las hubiera tocado, es indudable que le sirvieron de mucho como fuente de ejercitación y de experiencia.