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            Fondo Néstor Ortíz Oderigo
            AR ABIBUNTREF C.BP-ORT · Fondo · 1912 - 1996

            Los documentos inéditos que Ortíz Oderigo dejara preparados para publicar, se refieren a la temática del africanismo en el Río de La Plata “negado en el ideario de país blancoeuopeo argentino”. El autor hace una fisonomía de la música afroargentina y su influencia en el tango, el candombe, la milonga y otras danzas, así como en el lunfardo porteño. Relata la migración forzada de los negros a América y su presencia invisibilizada en el sur del continente, a pesar de su participación en el ejército, el trabajo y la formación de la cultura. También se menciona el africanismo en México, América Latina y España.
            Más de dos décadas y el fallecimiento del autor median entre la escritura de los libros y su edición, tal como era su voluntad.
            El legado de todos sus escritos por su sobrina Alicia Dujovne Ortiz a la Universidad Nacional de Tres de Febrero en 2005, permitió que en 2007, Eduntref publique el “Diccionario de Africanismos en el Castellano del Río de la Plata”, en 2008: “Esquema de la música afroargentina”, obra que incluye, como apéndice, los guiones de doce emisiones del programa radial: “Candombe. Historia de los negros en el Río de la Plata”, que tenía el autor en LRA Radio Nacional y que salieron al aire del 2 de julio al 24 de septiembre de 1971, de 13:15 a 14:00 horas. En 2009: "Latitudes africanas del tango".
            Se trata de ediciones comentadas que pretenden dar a conocer el encomiable aporte del autor a la temática, en una época pionera y de escaso interés para efectuar estudios africanos y afroamericanos en el país, a la vez que relacionarla con la situación actual de los mismos, tanto para valoración crítica de la obra como para provecho del lector.

            Ortíz Oderigo, Néstor
            AR ABIBUNTREF C.BP-ORT-2-1-000600 · Unidad documental simple
            Parte de Fondo Néstor Ortíz Oderigo

            El PDF muestra el texto mecanografiado del guion para una emisión de un programa radial emitido el 3 de noviembre de 1963 a las 10:10hs. Tiene en el encabezado, una nota manuscrita: "Aporte del negro a la música" y otra, debajo del título: "Generalidades y características Música afroamericana y Africana."
            Se transcribe la primera parte:
            "El aporte del negro a la música folklórica y popular norteamericana es cuantioso, denso y variado. Inicóse "oficialmente" un año antes de la llegada de los peregrinos que en 1620 arribaron a los Estados Unidos a bordo del Mayflower. Y desde entonces, consciente o inconscientemente, se produjo una simbiosis que hasta nuestros días no ha cesado. Por eso no pueden ser más atinadas las palabras que irónica pero certeramente pronunció el fino poeta y agudo sociólogo afronorteamericano, James Weldon Johnson, en el sentido de que, en materia de música y de danzas, todos los norteamericanos se desviven por pasar por negros...
            A partir del año 1619 comenzaron a llegar a puertos estadounidenses los primeros veleros esclavistas que incorporaron el negro a la textura etnográfica del país. No fue ésta, pues, una migración voluntaria, sine forzada y forzosa. Se le introdujo con mano de obra esclava, en las dilatadas plantaciones de tabaco, de algodón, de azúcar y de arroz del Sur e ingresó en quehaceres no especializados en las zonas del Norte.
            En el nuevo hábitat de los Estados Unidos, el esclavo encontró un panorama de "razas", de pueblos y culturas de lo más variado. Y gentes que hablaban idiomas que ellos no entendían: inglés, francés, español, alemán, flamenco, holandés... En su mayor parte, los siervos provenían del África occidental. No fue casual la elección de esta región africana. Era la zona geográficamente más accesible y aquella en que las culturas alcanzaron su curva más elevada; la de los "verdaderas negros"; aquella en que se habían iniciado los trabajos en hierro, antes de que se efectuaran en Europa; la zona en que la agricultura y la ganadería habían conquistado un grado de florecimiento desconocido en otras latitudes; la zona en que la música y las artes plásticas deslumbraron con su brillo a viajeros y etnógrafos, y cuya cultura iba a gravitar con fuerza insólita en la cultura euroamericana.
            Pero los esclavos no solo provenían del África occidental. Los traficantes también clavaron sus garras en otras regiones del continente que hoy resurge, inclusive el África oriental, Sudáfrica y hasta Madagascar. Porque la demanda de brazos negros era cada vez mayor y el negocio se tornaba progresivamente más fructífero.
            A distintas gradaciones de la jerarquía social africana pertenecían los siervos. Cayeron en las redes de la esclavitud agricultores y músicos artesanos y sacerdotes, jefes de tribu y brujos, miembros de familias reales y artistas, guerreros y líderes religiosos... Nadie escapaba de la voracidad del tratante.
            También los colonizadores de la Unión eran de distintas nacionalidades y provenían de diversos estratos sociales, culturales y económicos."

            Ortíz Oderigo, Néstor
            Huracán sobre el azúcar
            AR ABIBUNTREF B.BC-MEM-2-3-000132 · Unidad documental simple
            Parte de Colección Memoria Histórica UNTREF

            Se trata de un PDF con las imágenes de las 3 primeras páginas del libro escrito por Jean Paul Sartre, que estuvo en la estantería de la Biblioteca UNTREF, Sede Central con la codificación: 94(729.1)(046)/SAR/1.004439. Las tapas y hojas del ejemplar se encuentran con un alto nivel de acidez, lo que genera roturas y quebraduras. Esta condición provocó que se traslade al Archivo de Biblioteca UNTREF, donde se conserva en un contenedor.
            El texto es de la Colección: "El hombre y el mundo", dirigida por Susana Lugones y Franco Mogni. Copyright by Editorial Uno, Buenos Aires, 1960.
            Hecho el depósito que previene la ley 11.723. Derechos exclusivos adquiridos a "Prensa Latina".
            El prólogo de Franco Mogni, se titula: "Dos palabras" y se trancribe a continuación:
            "En marzo de este año, Sartre estuvo en Cuba invitado por el gobierno revolucionario. Al regresar, se comunicó con el director de "France-soir", el periódico de mayor. circulación de Francia: _ Quiero decir en un reportaje la verdad sobre Cuba. Necesito que mi testimonio tenga la más amplia difusión. ¿Les Interesa?
            El director de "France-soir", un hombre que no sólo dirige un diario sino que además es periodista, le contestó que sí. Bajo el título general de "Huracán sobre el azúcar", comenzaron a aparecer los 16 artículos de Sartre en tiradas de un millón y medio de ejemplares (1). Y había en todos ellos un lenguaje distinto (aunque entroncara con una constante de toda su obra anterior: la necesidad de decidirse, de asumir una situación): era el lenguaje de un pensador, de un humanista que, desorientado al principio ("estuve a punto de no comprender nada"), remontó hacia atrás el hilo de la Revolución hasta llegar a sentirla e interpretarla como una viva objetivación, como un hecho. ¿A dónde va? ¿Hacia el socialismo? ¿Tienen sus líderes alguna ideología? ¿Hace falta esa ideología o la Revolución es una praxis que forja sus ideas
            en la acción? Cuando Sartre partió de París no pensaba, por cierto, en eso: preparaba el prefacio para un libro de Paul Nizan, su amigo muerto. En Cuba, confesó que no podía terminar. Se sentía sencillamente desarraigado de ese tema, de esa forma de pensar. ("No es concebible que un escritor haya asistido al entierro de las víctimas del vapor "La Coubre" y que haya vuelto a su casa para escribir un poema sobre las flores ("). Así, desde el sentido de un slogan "sin azúcar no hay país", fácil membrete para justificar el colonialismo y la buena conciencia, hasta el problema de los políticos venales y la influencia del Ejército, la puesta en marcha del policultivo y la reforma agraria, Sartre analiza las entrelíneas de un putsch histórico que acabó convirtién- dose en auténtica revolución, abierta, honda, que descubre día a día nuevos objetivos. El suyo es el testimonio de aquel que habiendo estudiado, largamente, en su labo- ratorio, todo el andamiaje dialéctico, escatológico, materialista y fenomenológico de la revolución, hasta casi establecer filosóficamente la forma de realizarla, encuentra, en una tierra cálida y revuelta, un nuevo método, o un no-método, la ausencia de toda teoría preestablecida, que conduce al mismo fin que él reclamaba. Ahora, muchos afirmarán, como algún industrial carioca, que Sartre "no representa ya a la cultura francesa", que está "gagá", que no existe. De ellos será el reino de los cielos... El otro, el de la libertad necesaria, está aquí, y es nuestro. Sartre, uno de los más lúcidos del siglo, también lo sabe.
            Traducir, editar, incluso unir dos palabras a un libro suyo sobre la Cuba ardiente de hoy, sin que antes se haya tomado un fusil, puede traer la imagen de algún bizantinismo o una falsa gallardía. Hacerlo porque entendemos que aquí, como allá, se cuecen habas y que "hay algo podrido en Dinamarca", es otra cosa y equivale, de alguna manera, a poner el dedo en la llaga. Acaso sea ésa nuestra única intención.

            (1) También François Sagan visitó la Isla y, en principio, con el mismo fin que Sartre, pero los baños de sol, los "daiquiri" y el ocio ocuparon tanto sus días que antes de conocer, por lo menos, una barba, ya tenía que regresar. Las palabras que enhebró, después, se parecen demasiado a la jalea.
            () "Lunes de Revolución", 21 de marzo de 1960, página 10."

            La Burriquita
            AR ABIBUNTREF C.BA-ARE-4-2-001468 · Unidad documental simple
            Parte de Fondo Isabel Aretz

            Se trata de un cuadernillo con la partitura de la Serie "El Folklore en la Escuela", Instituto del Folklore del Ministerio de Educación (Venezuela). Tiene un anota manuscrita en la portada: "Músicas de danzas"
            Editado por "Educación". Anexo al Nº 79, octubre de 1955. Imprenta de la Dirección de Cultura y Bellas Artes. Existen 2 ejemplares.

            Aretz, Isabel
            AR ABIBUNTREF C.BP-ORT-1-1-000105 · Unidad documental simple · 1912 - 1996
            Parte de Fondo Néstor Ortíz Oderigo

            El texto corresponde al original que aparece en el capítulo 25 del libro "Esquema de la música afroargentina". El PDF analiza la celebración que la cultura europea conmemora cada 6 de enero, la que también se conoce como Adoración de los Reyes Magos. Se cree que antiguamente formaba parte de las celebraciones de Navidad (que duraban doce días).
            Como otros patrones ajenos a las cultura originarias, lo distintos conglomerados afroamericanos hicieron suya esta festividad. En Brasil, se denominan “reisados”, “folias de reis” o “boi de reis”.
            El texto se divide en:
            1-Epifanía y “reis”
            2-San Baltasar y los negros
            3-Alcance de las palabras de D’Orbigny
            4-Santo patrón
            5-El Cambagará

            Se hacen citas y menciones a libros y autores que describen estas prácticas populares, así como se transcriben algunas cuartetas del folklore afrocubano.
            La foja 5, es una nota manuscrita, con el siguiente texto: “Agregar cuadro de Castagnino”.
            Se mencionan costumbres, como entonar canciones y hacer tañer los miembros órganográficos, a la usanza africana durante los bailes.
            Se da cuenta de que la colectividad afroargentina, rendía devoción a San Baltasar y había erigido sendos altares en la iglesia metropolitana de La Piedad, y en la capilla del cementerio del oeste. También en Uruguay y otros países americanos, fue objeto de reverencia. En Corrientes, existe el barrio Cambá Cuá, que en guaraní significa: “viejo negro”.

            Ortíz Oderigo, Néstor
            La música negra en África y el Caribe
            AR ABIBUNTREF C.BP-ORT-2-1-000566 · Unidad documental simple · 1912 - 1996
            Parte de Fondo Néstor Ortíz Oderigo

            Se trata del PDF preparado con el guion para una emisión de un programa radial. Trata sobre:
            I. La música negra en América y el Caribe.
            II. La Canción secular afronorteamericana.
            III. La música negra en el Brasil.
            IV. Influencia del "jazz" en la música "culta".

            Arranca con la discografía de la emisión:

            1. Nigeria – The Yoruba. Long Play, 33 1/3 Banda 1.
            2. Nigeria (Yoruba), Oril, Muritala Alhaji. Long Play, 33 1/3 Banda 1.
            3. Song to Obatala.Long Play, 33 1/3 Banda 6.
            4. Song to Legbá and Yemanjá. Long Play, 33 1/3 Banda 1.
            5. Trinidad: Sangó Cult Song: Ajo Ajo. Long Play, 33 1/3 Banda 2.
            6. Medley of Old Calypso.
            7. Pile Pied'm.
            8. M'pas Bwe M'pas Mangé. Long Play, 33 1/3 Banda 2.
            9. La Famille li Fai Ca. Long Play, 33 1/3 Banda 2.

            El texto posterior es el que inicia desde la página 4. Hay una nota manuscrita que indica que las primeras 3, se encuentran en la primera audición de Radio Nacional.
            “En efecto, tanto en la música africana, como en la afroamericana en general, el ritmo es un componente fundamental e infaltable. En los negros no hay música sin una pulsación acentuada con robustez. Por eso, este ingrediente priva no sólo en especies musicales que por su índole exigen un pulso bien marcado, sino en las canciones de cuna, en las religiosas y aun en los cantos fúnebres, ritmados a fuerza de tambor. Porque quizá una de las peculiaridades esenciales del idioma musical africano y afroamericano, de cualesquiera de sus facetas, radica en la estrecha, en la inseparable vinculación que existe entre la melodía y el acompañamiento rítmico.
            Sin embargo, el incuestionable alcance de la faz rítmica de esta música ha conducido a ignorar su aspecto melódico, su rica heterofonía y los densos coros de voces excepcionales, que a menudo llegan a planos de palpitante expresividad. Pero lo cierto es que las melodías
            Afro occidentales suelen acusar una nobleza y una originalidad dignas de la más seria consideración.
            Claro es que no se trata del tipo de melodía fácil, pegadiza, susceptible de ser cantada a primera audición. Mas el carácter melódico de esta música no puede negarse apoyándose sobre bases sólidas. Y más aún: en el arte sonoro que nos ocupa, los tambores poseen en una índole eminentemente melódica, aceptada sin reparos por la antropologia cultural y la etnomusicología.
            Por otra parte, necesario es subrayar la densa expresividad tímbrica que alcanza la voz del negro, caracterizada por su amplio registro y su desembarazada emisión, amén de una dúctil flexibilidad que se acentúa gracias al empleo de frecuentes portamenti que van de la tesitura más grave de la voz a la más aguda, terminando en falsetti inaccesibles para los cantantes de escuela.
            El coro que ahora nos permitirá escuchar el disco, ilustra de manera fehaciente las características melódicas señaladas en la música vocal del oeste de África. Constituye un bello ejemplo del arte sonoro yoruba. Su acompañamiento está a cargo de tambores, uno de ellos tañido simultáneamente en el parche y en el cuerpo por dos instrumentistas.
            DISCO No 2.
            En este enfoque de la música negra en las Américas, en el que por fuerza debemos ajustarnos a una apretada síntesis, pasemos a considerar el tema que hoy nos toen tratar del arte sonoro de la gente de color del Caribe. Comenzaremos con la música afrocubana.

            Ortíz Oderigo, Néstor
            AR ABIBUNTREF C.BA-ARE-2-8-000332 · Unidad documental simple · 1913 - 2005
            Parte de Fondo Isabel Aretz

            Ponencia a presentar en la Conferencia CAECE (5 de noviembre 2004) para la Maestría en Didáctica de la Música, de temática folklore indígena en territorio actualmente argentino. Contiene un listado de grabaciones de obras efectuadas por Isabel Aretz y un apartado sobre etnodrama y la obra Kwaltaya. El presente documento es una copia de los inventarios 000321 a 000330.

            Aretz, Isabel
            Los Chimichitos
            AR ABIBUNTREF C.BA-ARE-4-2-001462 · Unidad documental simple
            Parte de Fondo Isabel Aretz

            Se trata de un cuadernillo con la partitura de la Serie "El Folklore en la Escuela", Instituto del Folklore del Ministerio de Educación (Venezuela). Tiene un anota manuscrita en la portada: "Músicas de danzas"
            Editado por "Educación". Anexo al Nº 82, abril de 1956. Imprenta de la Dirección de Cultura y Bellas Artes. Existen 2 ejemplares.

            Aretz, Isabel
            AR ABIBUNTREF B.BC-NAP-2-5-000193 · Unidad documental compuesta
            Parte de Colección Daniel Eduardo Nápoli

            El PDF muestra las imágenes de la tapa y contratapa de la caja de guarda de un par de discos de larga duración, registrados en 1956 por Folkways Records and Service Co. New York, USA (en Argentina por Fonema SA, Buenos Aires).
            Se transcribe parte del folleto que acompaña a los LP y el índice geográfico de grabaciones al final:
            "Los primeros hombres de los que se tiene noticia fueron entusiastas cantores, pero no tuvieron necesidad de instrumentos musicales; durante cientos de miles de años la música fue puramente vocal. Recién en el período que los historiadores denominan Paleolitico Superior comenzó la historia de los instrumentos musicales, que revela dos raíces. El movimiento audible es una de ellas.
            Aquí nos enfrentamos con un complejo proceso de interacción: la necesidad de coordinar el ritmo a que se mueven nuestros miembros con la melodía del cantor y, con fuerza progresiva, el énfasis que envuelve al cuerpo todo. Ambos se hacen uno; sonarán y se moverán con ritmo parejo. Las extremidades se convierten en parte de la música y aportan un acompañamiento percusivo en el cual ambos elementos se apoyan e incitan mutuamente. Los hombres comenzaron a marcar el compás de sus canciones con el golpe metronómico de manos y pies: pegándose en las nalgas, en el pecho, golpeando el suelo con los pies o batiendo palmas (ejemplos de golpes de pie en el suelo por los maori de Nueva Zelandia, de zapateo en España, de palmas de los bulu de Cameroon, bandas 1-3).
            El hombre dio el primer paso hacia la construcción de instrumentos musicales cuando reemplazó sus miembros por objetos con los que pudo producir un sonido más poderoso. El batido de palmas dio lugar a un ágil golpeteo de palillos (ejemplo de Australia, banda 4) que a veces eran inclusive afinados (ejemplo de la Filipinas, banda 5). Más aún, al promediar la Edad de Bronce se transformaron en címbalos, que eran violentamente golpeados entre sí o suavemente rozados borde contra borde (ejemplo de la India, banda 6). Para reemplazar el sonido del golpe con los pies, nuestros antepasados usaron bastones de ritmo entre otros, de bambú (ejemplo del Matto Grosso, banda 7); y los golpes sobre el abdomen derivan en percusión de cántaros (ejemplo de la India, banda 8)..."

            Asia:
            Bali: Orquesta Gamelan
            Judíos Bokharios: tambor
            Birmania: carillón de tambores
            carillón de gongos
            arpa
            Orquesta Gamelan
            China: Hu ch'in
            India: címbalos
            cántaros
            tambor y canto
            campanas
            vina
            Japón: campanas
            samisen
            Kurdos: doble clarinete
            Malasia: flauta nasal
            Filipinas: palillos
            carillón de gongos
            arpa judía
            cítara de bambú
            guitarrilla
            Senegambia: laúd
            Tailandia: Orquesta Gamelan
            Turquía: Lira

            Australia: palillos
            trompeta de madera
            N.Zelandia: golpes de piés (Maori)

            África:
            Congo: tambor acostado
            sansa
            Cameroons: palmoteo (Bulú)
            África Ecuatorial: xilofón
            trompeta
            arco musical
            Etiopía: Lira
            violín clavijero
            Watutsi: cítara

            América:
            Brasil: bambú
            (Mato-Grosso): sonajeros
            acordeón
            flautas dobles
            Esquimales: tambor de marco
            Flathead: flauta vertical
            Haiti: tambores
            México: guiro (raspador)
            arpa (europea)
            Navajo: tambor de agua
            Tennessee: banjo
            Perú: tamboril-flauta
            flauta de Pan

            Europa:
            España: zapateo
            guitarra
            orquesta catalana
            Francia: tamboril-flauta
            Hurdy-gurdy
            Grecia: clarinete
            Irlanda: gaita
            Italia: oboe
            Noruega: langleik (citara)
            hardangerfiele
            Rumania: orquesta
            Yugoslavia: flauta vertical
            flauta traversa
            laúd
            gusla