El PDF muestra un texto mecanografiado, que cuenta con una nota manuscrita en el encabezado: "Volver a Etnomusicología afronorteamericana".
La transcripción del documento es la siguiente: "Siempre se ha insistido, y con evidente fundamento, en el pathos trágico, en el tono patético que encierra el cancionero afroamericano. Resulta incontrovertible que la mayor parte de la música negra, sea del África Occidental o de cualquier país de América, está saturada de un transido dramatismo, de un fondo de tristeza irremisible que, sin duda, deja ver a trasluz el telón de fondo sobre el cual se ha proyectado: el oscuro escenario de la esclavitud. Por eso puede aseverarse que no se equivocó Juan Valera al insistir en el idéntico acento que presenta la música de Cuba, del Brasil y los Estados Unidos, a causa del influjo del negro. Porque hasta en las expresiones más exuberantes del jazz se advierte, entre líneas, un estado de ánimo acongojado.
No obstante, el hecho de que en su mayoría la música del hombre de color esté penetrada de una espesa congoja, no significa que el negro no posea, como los demás pueblos, una serie de cantos que rezumen una jocunda y chispeante exultación, un irresistible joie de vivre. Son los surgidos en los momentos de esparcimiento y diversión, que, aunque poco frecuentes, también los ha tenido, aun en las tinieblas de la esclavitud. Y entre éstos se destacan con perfil propio los vinculados a la danza, cultivados en las suckey jumps o fiestas coreográficas.
Larga y frecuentemente, los viajeros de la época del cautiverio de los negros de la Unión nos hablan de la música de los esclavos, de sus cantos, de sus danzas, de sus instrumentos musicales. Pero la verdad es que con mayor asiduidad hacen referencia al ritmo característico de los hombres de color, y, más aún, a la consumada habilidad para danzar al son del ritmo. Fue el latido del banjo y el tintineo de los bones (especie de castañuelas) lo que llamó más poderosamente la atención del blanco y lo que lo movió a imitar a su hermano oscuro. Porque al negro se le habrán podido negar cualesquiera otras cualidades, pero su dominio absoluto en el hemisferio del ritmo ha sido reconocido, sin el más mínimo reparo, hasta por sus más acerbos detractores.
Aunque los cantos de danza, a pesar de su divulgación, no han sido objeto de estudios detenidos como los consagrados a los negro spirituals, no puede ponerse en tela de juicio la singular trascendencia que exhiben no sólo desde el punto de mira formal, sino también desde el ángulo expresivo. Sus melodías ilustran con evidente claridad barias de las genuinas características que acompañan a la música que nos ocupa. Entre ellas, sus ritmos fluidos y elásticos, la frecuente polirritmia, la abundancia de sincopas y aun la inclusión de formas antifonales o dialoguísticas, de legitima raigambre africana, y que aparecen también en toda la música nacida de matriz negra. Y todo ello, dentro de una línea melódica esquemática, de carácter a veces algo fragmentario, que denuncia a las claras la fuente de donde procede, la improvisación, y de un ambiente de frescura y dinamismo sumamente atrayente.
Otra característica de la música de danza afro estadounidense es que siempre se ejecuta con acompañamiento instrumental. En este sentido, viene a aclarar un error frecuente acerca del arte sonoro de los negros de la Unión: creer que el hombre de color, hasta que surgió el jazz, carecía de música instrumental o de instrumentos de su propia creación. Con asiduidad se imagina que sólo poseía música vocal. Y la idea no sólo se advierte en el lego, sino que no pocos estudiosos han incurrido en la misma inexactitud.
No cabe duda alguna de que el hijo de Cam adoptó, en general, los instrumentos de origen europeo. Pero esto no quiere decir que no haya empleado, durante mucho tiempo, y todavía hoy utilice, los suyos propios, entre los cuales encontramos aerófonos, cordófonos, membranófonos e idiófonos, algunos de ellos originarios del África Occidental y otros influidos por el dilatado proceso de la transculturación.
El instrumento musical que más emplearon y utilizan los negros, tan- to en el África como en todos los países a los que ha sido conducido por la corriente de la esclavitud, sin excluir, desde luego, los Estados Unidos, es el tambor, que, según la clasificación histórico cultural en etnología es el más "primitivo". De 61 existen diferentes tamaños y formas; se lo utiliza para diversos fines y recibe distintos nombres, general- mente los mismos de las danzas o ceremonias mágicorreligiosas a las cuales suministre ritmo.
Desde luego que en la Unión, así como en todos los países del Nuevo Mundo en los que el elemento negro cobró alguna significación, el hombre de color se sirvió de muchísimos otros instrumentos musicales. Después del tambor, el más divulgado de todos es el banjo, que, al decir del novelista e historiador George Washington Cable, es el "primer violín" de la orquesta de los negros, y la huella de cuyo origen nos conduce hasta el Senegal, de donde es originario y recibe la denominación de vania o bania.
De suma importancia es también el jawbone o quijada. Como tantos otros instrumentos, su presencia no sólo ha sido observada en los Estados Unidos, sino también en otras partes de América. Integra en Cuba las típicas orquestas de la gente de color. En el Perú era de uso frecuente entre negros y zambos. Y en la Argentina, de acuerdo con el testimonio de Concolorcorvo, fue el preferido de los morenos. Estriba simplemente en una quijada de asno o mula, bien descarnada, sobre cuyos dientes se restrega un hueso, asta o palillo.
Al instrumental afro estadounidense pertenecen también los bones, consistentes en cuatro trozos de hueso que, colocados por parejas entre los dedos de ambas manos, al ser entrechocados producen la sonoridad de las castañuelas. Figuraban entre los instrumentos predilectos de los esclavos y en la actualidad no han caído en desuso.
Debemos mencionar también los jugs, simples potes de barro o vasijas de metal, dentro de los cuales los negros soplan o canturrean, produciendo sonoridades broncas, graves, semejantes a las del trombón o la trompeta con sordina.
Asimismo existe un instrumento que, pasarlo por alto, constituiría una omisión de bulto. Es la washboard o tabla de lavar de metal, que los ejecutantes percuten o rascan con uñas o dedales metálicos. Este idiófono de frotación tiene su similar en un instrumento africano que estriba en una simple rama de árbol, en la que se efectúan muescas sobre las que se restrega un palillo. David Livingstone describe otro similar, denominado cassuto, observado durante sus viajes por el Africa, y que, sin duda, es la matriz de una serie de idiófonos semejantes a los descriptos.
La música que el negro cultiva a través de conjuntos integrados por algunos de los instrumentos mencionados, y que se adapta a sus necesidades coreográficas, es desbordante de júbilo. Porque, así como sus tambores litúrgicos lo lanzan al trance místico, aquélla lo sumerge en un verdadero éxtasis."
Música popular
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Se trata de un libro de texto (con sellos previos y de expurgo), de un grupo de títulos conformado por 25 ejemplares recibidos en donación, los cuales se utilizaban para la enseñanza de la música en escuelas de nivel medio (secundario).
Este volumen, escrito por Frances Wolf y editado por Ricordi, es el tomo 1 (14a. edición).
Se trata de un libro de texto (con sellos previos y de expurgo), de un grupo de títulos conformado por 25 ejemplares recibidos en donación, los cuales se utilizaban para la enseñanza de la música en escuelas de nivel medio (secundario).
Este volumen, escrito por Frances Wolf y editado por Ricordi, es el tomo 1 (14a. edición).
Se trata de un libro de texto (con sellos previos y de expurgo), de un grupo de títulos conformado por 25 ejemplares recibidos en donación, los cuales se utilizaban para la enseñanza de la música en escuelas de nivel medio (secundario).
Este volumen, escrito por Frances Wolf y editado por Ricordi, es el tomo 1 (14a. edición).
El PDF muestra una nota referida a la música negra en Cuba y su influencia en otros países. Está corregido en letra manuscrita en tinta azul, rosa y lápiz negro.
Ortíz Oderigo, NéstorEsta Serie documental contiene documentación almacenada en diversos soportes de audio, como cintas magnéticas abiertas y discos con grabaciones de campo (similares a los “de pasta” de 78 RPM), realizadas en los viajes de investigación por América y África. También ejemplares de larga duración (LP de 33 RPM) comerciales y casettes (37 figuran como masters), además de copias en discos compactos (CD).
Se organizaron en subseries numeradas según su soporte, en las que se cargaron los ejemplares. Los registros cuentan con la imagen en PDF de cada ítem (cinta o disco) y de su empaque (caja y notas internas con los textos asentados en el momento de la grabación o la constancia de la fecha de limpieza o regrabación). Estas imágenes permiten observar y leer los detalles (más profusos o exhaustivos en algunos casos, como las cintas magnetofónicas) del contexto de producción.
Las cantidades que se expresan como "volumen y soporte" en el caso de los LP, cassettes y CD, se tomaron de listados ya existentes (en algunos casos se menciona que es un "inventario provisorio").
El término “Documento”, en principio se aplicaba a lo escrito. A partir del Siglo XX, se ha ampliado la acepción, para incluir otros tipos de soportes, además del papel. Se usa una amplia gama de términos para describir los objetos físicos que contienen grabaciones sonoras (sean estos: discos, carretes de cinta, películas, cassettes, discos flexibles, memorias flash, discos duros y demás) se les denomina de manera genérica: “soportes”. El tipo particular de material usado es el medio.
Título tomado de la ficha que acompaña al disco, donde se leen los números de las tomas realizadas:
602: Gato C. y G.
603 Zamba guit[arra] punt[eado]
604 Escondido
605 Zamba
606 Trincao guit[tarra]
607 Tono
Audiodisc es una de las muchas marcas de discos vírgenes grabables. Estos soportes se compraban para realizar grabaciones de "discos instantáneos". En este caso, parece estar fabricado de un solo material simple (quizás aluminio o zinc).
Los documentos inéditos que Ortíz Oderigo dejara preparados para publicar, se refieren a la temática del africanismo en el Río de La Plata “negado en el ideario de país blancoeuopeo argentino”. El autor hace una fisonomía de la música afroargentina y su influencia en el tango, el candombe, la milonga y otras danzas, así como en el lunfardo porteño. Relata la migración forzada de los negros a América y su presencia invisibilizada en el sur del continente, a pesar de su participación en el ejército, el trabajo y la formación de la cultura. También se menciona el africanismo en México, América Latina y España.
Más de dos décadas y el fallecimiento del autor median entre la escritura de los libros y su edición, tal como era su voluntad.
El legado de todos sus escritos por su sobrina Alicia Dujovne Ortiz a la Universidad Nacional de Tres de Febrero en 2005, permitió que en 2007, Eduntref publique el “Diccionario de Africanismos en el Castellano del Río de la Plata”, en 2008: “Esquema de la música afroargentina”, obra que incluye, como apéndice, los guiones de doce emisiones del programa radial: “Candombe. Historia de los negros en el Río de la Plata”, que tenía el autor en LRA Radio Nacional y que salieron al aire del 2 de julio al 24 de septiembre de 1971, de 13:15 a 14:00 horas. En 2009: "Latitudes africanas del tango".
Se trata de ediciones comentadas que pretenden dar a conocer el encomiable aporte del autor a la temática, en una época pionera y de escaso interés para efectuar estudios africanos y afroamericanos en el país, a la vez que relacionarla con la situación actual de los mismos, tanto para valoración crítica de la obra como para provecho del lector.
El PDF muestra un texto mecanografiado en hojas amarillas con notas en tinta azul, verde y rosa. El mismo se encuentra dentro de otros borradores más avanzados. En este caso, la transcripción puede variar en algunos párrafos, debido a las múltiples correcciones manuscritas:
"Sobre la inclinación que muestra el negro hacia la música y la danza no es ya preciso insistir. Constituye un hecho axiomático. De ningún pueblo del mundo existe una bibliografía tan copiosa para abonar este irrefutable aserto. No hay libro, entre los miles de fados por viajeros, misioneros, publicistas de recuerdos, escritores, naturalistas y antropólogos que visitaron el continente africano, así como los distintos países del Nuevo Mundo, en el que no se mencione, aunque sea al pasar, esta verdadera pasión, que hasta llegado ser interpretada, por quienes desean rebajar su dimensión humana, como una "tara" propia de grupos étnicos y culturas "primitivas”.
Además, que al hemisferio del arte el hombre de color ha aportado una nueva sensibilidad, una dimensión nueva, caracterizada por un profundo expresionismo, por un dramatismo estremecido y por una descarnada y palpitante elocuencia, es algo que nadie, ni siquiera los más acérrimos detractores, del hombre de color, se han atrevido a llevar al campo del debate.
Por lo tanto, no constituye un hecho azaroso que el conde de Gobineau que no se ha caracteriza precisamente, por su simpatía hacia este sector étnico, haya declarado sim ambages que la raza negra es la raza del arte. Y Elie Fauré fué todavía más allá --bastante más allá-- y llegó a expresar que el desarrollo estético de la raza blanca se debe a la influencia que sobre ella ha ejercido la de color. Porque en todas las épocas, en todos los meridianos y dentro de las múltiples facetas de las manifestaciones artísticas, la gente de Cam ha logrado destacarse con perfil y acento propio.
Ni siquiera la pesada cadena de vicisitudes que tuvo que arrastrar en su tránsito forzoso al Nuevo Mundo, logró borrar esta tan arraigada como fructífera inclinación artística. Pues la verdad es que ya en la nave esclavista entonaba sus canciones y ejecutaba sus bailes, aunque no lo hacía espontáneamente, sino constreñido por el implacable látigo.
Desde luego que el negrero, al obligarlo a cantar y a danzar, tampoco buscaba deleitarse. Con ello trataba de neutralizar un fenómeno psíquico que se apoderaba del cargamento de siervos y amenazaba con diezmarlo o aniquilarlo por completo. Era un estado de honda melancolía, que agotaba las fuerzas físicas y morales del esclavo; que reducía al individuo a un estado de apatía, de irremisible tristeza y desesperación, del que todos los viajeros del África se han ocupado, y que encuentra expresión cabal en el vocablo intraducible banzo, incorporado al idioma portugués surgido de matriz africana e incorporado al idioma portugués.
Constituye una verdad incontrastable el hecho de que la música y la danza representan las dos expresiones de la cultura oriundas del África que han alcanzado mayor arraigo y resonancia en todo el mundo. La cordialidad con que se les han abierto los brazos a las manifestaciones del arte musical y coreográfico del pueblo de Cam, se advierte no sólo en los países que tienen o han tenido negros en su población, lo cual se explicaría perfectamente, sino también en aquellos en los que representa un elemento exótico en su textura etnográfica.
Es así como, a despecho de que a veces se lo sojuzgue social y económicamente, el hombre de color ha logrado imponerse en la órbita cultural ejerciendo hondo influjo en casi todos los países del mundo Y a pesar de que han surgido algunas voces, aunque muy pocas y carentes de eco, que intentan poner en tela de juicio la innegable fuente africana en nuestro continente, resulta indudable aún en naciones juzgadas como exentas de africanismos.
Sería desconocer la realidad negar el hecho de que el jazz ha contribuido poderosamente a que la difusión de que hablamos se desplace hacia las cuatro esquinas del mundo. En este sentido, la música sincopada ha picada obrado como verdadera punta de lanza, abriendo el camine hacia la apreciación de otras ramas del vigoroso árbol musical de los negros, como la afrocubana, la trinitense, la afro brasileña, la haitiana y aun la africana. Porque lo cierto es que al jazz se ha infiltrado por do quiere, a despecho de la propaganda en contra surgida de los sectores que menos lo conocen y de la despiadada comercialización de que ha sido objeto en mano de los músicos blancos que jamás pudieron captar la esencia de este exquisito lenguaje musical, que cuando está tocado por maestros del género alcanza las más elevadas cumbres de la expresión."
Título tomado de la etiqueta, donde se lee en la cara A: 123 Estilo, y en la B: 118 Zamba 119 Gato.
Contiene ficha con detalle: 540 Pericón Milonga? : 541 Chacarera : 542 Mariquita.
La etiqueta consigna la marca: Audioson y que es un disco Industria Argentina, de 78 y 33 1/5 revoluciones. Fabricado en Buenos Aires, por Restucci and CIA. En el encabezado, se lee: "Un disco para alta fidelidad". Audioson es una de las muchas marcas de discos vírgenes grabables. Estos soportes se compraban para realizar grabaciones de "discos instantáneos". El ejemplar cuenta con un soporte de cartón fino, sobre el que se asienta el material sobre el que ha sido grabado el sonido.